Cuando pases a su lado no dejes que tus prejuicios te superen. Mira más allá de la suciedad y la precariedad, evita la falsa caridad, la conmiseración instantánea y pasajera, y duda de su presunta 'felicidad'. Él o ella estarán de acuerdo con tu primer pensamiento: no deberían estar viviendo entre los cartones de este falso estado del bienestar. Pero hay quien en un quiebro de la vida: por una separación, una enfermedad, una ruina… caen sin tener una red que evite que su normalidad se desintegre en la caída. Mira a un semejante y deja que la empatía te lleve a ver por qué está allí. Y piensa que, aunque te parezca imposible, un día te puedes ver igual que esa persona, en la puñetera calle.