¿Dejar la calefacción encendida toda la noche cuando hiela? Esto es lo que dicen los expertos

Con la llegada de nieve, hielo y temperaturas bajo cero en muchas zonas de España, la mayoría de los hogares están recurriendo a la calefacción durante más horas al día. Y una de las grandes preguntas que se repite es clara: ¿conviene dejar la calefacción encendida también por la noche cuando el frío aprieta? Las autoridades han emitido avisos por frío y posibles riesgos para la salud, especialmente en población vulnerable. En este contexto, especialistas en energía y sueño han explicado cuál sería la temperatura adecuada en casa y cómo gestionarla para pasar la noche con comodidad y seguridad. ¿A qué temperatura debería estar la casa por la noche? El Energy Saving Trust recomienda ajustar el termostato a la temperatura más baja que resulte confortable, normalmente entre 18 y 21 grados. Como referencia, 18 grados se considera el mínimo aconsejable. Las personas más vulnerables pueden optar por un poco más de calor, mientras que otras pueden sentirse cómodas con algo menos. Por la noche, la orientación es similar. Según explica el experto Brian Horne, la mayoría de la gente descansa mejor cuando en la habitación no hace demasiado caliente; es decir, está en torno a los 18 grados. Sin embargo, recuerda que en pleno invierno también hay que evitar que las tuberías se congelen, por lo que la recomendación no es apagar por completo la calefacción, sino reducir la temperatura. Muchos sistemas incluyen además un modo de protección contra heladas para evitar daños en la instalación. El papel de la temperatura en la calidad del sueño Los expertos recuerdan que la temperatura corporal varía a lo largo del día y forma parte del propio ciclo del sueño. Por la noche, el cuerpo tiende a descender ligeramente de temperatura, lo que facilita dormir mejor. Si la habitación está demasiado caliente, se puede dificultar el descanso profundo. Y si está demasiado fría, el cuerpo puede reaccionar con tensión muscular o despertares frecuentes, algo que afecta especialmente a niños, personas mayores y quienes tienen problemas respiratorios. La organización The Sleep Charity apunta que la mayoría de adultos duerme mejor cuando la habitación está entre 16 y 20 grados, con un punto óptimo cercano a los 18. También señalan que el tipo de ropa de cama es importante, y recomiendan tejidos transpirables para evitar acumulación de calor. Cómo encontrar el equilibrio térmico por la noche Los expertos coinciden en que lo ideal es que el dormitorio esté fresco, pero que la cama resulte confortable. Una opción es mantener una temperatura ambiental cercana a los 18 grados y utilizar un edredón apropiado para el invierno. Así, el cuerpo puede liberar calor si lo necesita sin que la habitación esté demasiado fría. Otros hábitos también ayudan, como intentar exponerse a la luz natural por la mañana para regular el ciclo del sueño, evitar sobrecalentarse durante la noche y asegurarse de que manos y pies no se queden excesivamente fríos, ya que influye en la conciliación del sueño. En resumen, la recomendación general no es apagar por...