En los últimos tiempos, muchos gerontólogos están replanteándose la recomendación clásica de que, a partir de los 70 años, la clave para mantenerse activo es salir a caminar cada día o ir al gimnasio varias veces por semana. Los datos que están recogiendo en consultas y estudios prolongados apuntan hacia otra conclusión. Más que realizar ejercicio intenso, lo que realmente marca la diferencia es no permanecer demasiado tiempo sin moverse. Un patrón sencillo: moverse cada 20 o 30 minutos Según el experto Álvaro Puche, hacer ejercicio físico es la medicina más barata y más eficaz", de ahí que asegure que muchos médicos precisamente lo que están prescribiendo a las personas mayores es javer ejercicio. "Cada vez hay más conciencia y en eso se ha ganado mucho. Si bien es cierto que todavía queda conquistar un poco más la salud física y que la persona se empodere en términos de salud y de ejercicio", explica el experto a ABC. Eso si, hay que precisar que no es lo mismo hacer ejercicio a los 20 que a los 70. En concreto, los gerontólogos recomiendan a las personas mayores introducir un breve gesto de movimiento cada 20 o 30 minutos de estar sentado o en la misma postura. No se trata de entrenar, sino de levantarse, cambiar de posición, caminar unos pasos o realizar un pequeño gesto repetido durante apenas unos segundos. Así, a lo largo del día, estas micro-pausas se acumulan y tienen un impacto notable. Se convierten en recordatorios constantes para el cuerpo y el cerebro de que deben seguir activos. Cómo integrarlo en la rutina diaria La recomendación de los especialistas es empezar analizando en qué momentos del día se pasa más tiempo sentado. A partir de ahí, se pueden asociar pequeños movimientos a actividades cotidianas, como atender una llamada, preparar una bebida caliente o encender la televisión. Lo importante es que el gesto resulte sencillo y no genere inseguridad. También se insiste en la necesidad de incluir movimientos en varias direcciones. No solo caminar hacia delante, sino realizar desplazamientos laterales o giros suaves, ya que muchos tropiezos o caídas se producen al cambiar de dirección. Los gerontólogos recuerdan que el objetivo no es soportar dolor ni forzar posturas inestables. Si algo duele o provoca inseguridad, se ajusta o se reduce. La meta es mantener la capacidad funcional durante el mayor tiempo posible, no competir con uno mismo. En palabras de la gerontóloga italiana Elena Rossi: "Después de los 70, los ganadores no son los que entrenan más duro. Son los que se mueven con más frecuencia, en más direcciones, sin detenerse por miedo". Más movimiento, más autonomía Este enfoque pone el acento en lo que los gerontólogos llaman "healthspan": los años en los que se conserva independencia, equilibrio y claridad mental. Lo que se observa es que los pequeños movimientos repetidos influyen tanto en la fuerza como en la coordinación, la postura y la confianza al desplazarse. Con el tiempo, lo que cambia no es solo el cuerpo, sino...