El próximo sábado 17 de enero se celebra una de las festividades más esperadas por los amantes de los animales: el día de San Antonio Abad, popularmente conocido como San Antón, el patrón de los animales. Se trata de una jornada especial en la que numerosas parroquias abren sus puertas para bendecir a las mascotas, reconociéndolas como parte fundamental de las familias. Uno de los epicentros de esta celebración es la iglesia de San Antonio Abad de Churriana, en Málaga, cuyo párroco, Antonio Domínguez, explica en COPE Málaga en detalle el significado y desarrollo de este entrañable evento. La festividad se ha consolidado como un encuentro festivo que va más allá de la liturgia. "Hemos celebrado el nacimiento del niño que nos hace la familia humana, hemos celebrado las fiestas familiares en torno a nuestros mayores, pues también unir en ese entorno celebrativo a nuestras mascotas, que son ya parte de nuestra familia", ha señalado el párroco. Esta visión integradora ha hecho que la tradición gane cada vez más adeptos, convirtiendo las plazas de las iglesias en un punto de encuentro para toda la comunidad. La vinculación de San Antón con el mundo animal tiene raíces profundas que el párroco Antonio Domínguez ha ayudado a esclarecer. Según cuenta la tradición, el santo "curó a una jabata enferma, entonces, la jabata siempre acompañaba a San Antón". Esta es la razón por la que la iconografía clásica del santo incluye a menudo un cerdo o un jabalí a sus pies, un símbolo de su protección sobre todas las criaturas. "Básicamente, esa es la vinculación de San Antón con los animales", ha afirmado Domínguez, arrojando luz sobre una historia que ha dado forma a esta popular celebración. Aunque el epicentro de la fiesta son las parroquias que tienen a San Antón como titular, la costumbre se ha extendido por todo el territorio. "En muchas parroquias también, sin que sea San Antonio el titular, es algo que se está haciendo por ese encuentro festivo", ha comentado el sacerdote. La celebración se enmarca, además, en el final del ciclo navideño, como bien recuerda el dicho popular en Churriana: "hasta San Antón, Pascuas son". De este modo, la bendición de los animales se convierte en el broche de oro de las festividades, uniendo a familias y mascotas en un ambiente de alegría y comunidad. Uno de los aspectos más llamativos del evento es la calma que se respira, incluso con la gran diversidad de animales presentes. El párroco de Churriana ha asegurado que el ambiente festivo y la actitud pacífica de los dueños influyen positivamente en el comportamiento de las mascotas. "Si tú notas un ambiente festivo, un ambiente celebrativo y alguien se te acerca con paz y armonía, normalmente el animal te responde con esa misma paz y esa misma armonía", ha explicado. Su experiencia lo avala, ya que por sus manos han pasado todo tipo de especies. "He bendecido de todo, los animales más extraños, hasta ratas he bendecido", ha confesado. El rito de la bendición es sencillo pero cargado de significado. El proceso consiste en "ponernos en la presencia de Dios, leer algún texto del Nuevo Testamento o del Antiguo Testamento que haga referencia al tema de los animales o al tema de la creación". Tras la lectura, llega el momento más esperado: la aspersión con agua bendita. "Mucha agua bendita", ha bromeado el párroco, aclarando que la bendición es tanto para la mascota como para el dueño. "A los dos. Todos bendecidos, somos uno en Dios", ha añadido, subrayando la dimensión de unidad y comunión del acto. Para quienes deseen participar en la celebración en la parroquia de Churriana, es importante tener en cuenta los horarios. El sábado 17 de enero, la jornada comenzará a las 11:00 de la mañana con la misa en honor al patrón. Justo después, sobre las 12:00 del mediodía, se sacará la imagen del santo a la puerta del templo y darán comienzo las bendiciones. No hay una hora de finalización estricta; el párroco ha confirmado su total disposición: "Estamos hasta la hora que deje de venir gente con sus mascotas. Si alguien llega a las dos y estamos por allí, pues se bendice sin problema". No existe un protocolo rígido para participar, más allá del sentido común. El evento se organiza en dos momentos: primero, se realiza una oración y una bendición general para todos los presentes en la plaza. Después, los asistentes se acercan en orden con sus mascotas para recibir la bendición individual y hacerse una foto con la imagen del santo. La propia comunidad se autoorganiza para mantener la armonía, procurando que "el que tiene un animal que es más nervioso se pone el primero" o evitando juntar animales que puedan tener conflictos. El resultado es una espera amena y distendida. En definitiva, las parroquias se convierten en un auténtico "punto de encuentro" para la comunidad y sus queridas mascotas, una muestra de cómo las tradiciones se adaptan y reflejan los valores de la sociedad actual. El propio párroco, Antonio Domínguez, participa con sus propios animales, unos canarios, y comparte una anécdota con humor: "Tengo que pelearme con ellos porque luego mis pájaros no ganan los concursos, lo mismo es que el Santo no quiere competición de este tipo". A pesar de ello, sus aves "no dejan de cantar", una metáfora perfecta del espíritu alegre y festivo que define la jornada de San Antón.