Sobre la necesidad de contrapesos

Mientras la diáspora venezolana celebraba la detención del dictador, los internacionalistas vivieron con estremecimiento lo que no dejaba de ser una flagrante violación del orden jurídico internacional. La aprehensión —intrusa para algunos— se comprende fácilmente. Al avanzar ambiciones petrolíferas y geopolíticas por medio de la violencia y la coerción, y anticipar la posibilidad de replicarlo en Groenlandia, la Administración Trump subvierte las dinámicas del relacionamiento basado en reglas que debería guiar a la comunidad internacional. Esto no solo compromete la prohibición más elemental del uso no justificado de la fuerza, sino también deja en evidencia ante los ojos del mundo la inexistencia de contrapesos internacionales efectivos que puedan modular estos impulsos belicistas.