En la búsqueda constante de una piel perfecta solo miramos en el exterior tratando de encontrar los secretos para conseguirlo. Por ello, con demasiada frecuencia, creemos que cuidar la piel consiste únicamente en tratamientos dérmicos y en la aplicación de cremas y potingues sofisticados, “cuando la verdad es que la clave del bienestar de nuestra piel está en escuchar sus mensajes susurrantes e interpretar su lenguaje”. En Cosmética Emocional, Gisella Gil replantea esta escucha dérmica activa, “la forma en que cuidas tu piel y te ves en el espejo”, explica.