Como si el esqueleto de un extinto monstruo marino resurgiera de las profundidades de las aguas, así aparece, como un fantasma, el Stonehenge de Guadalperal, desde las entrañas del embalse de Valdecañas (Extremadura). Una joya megalítica de alrededor de 7.000 años de antigüedad, que reaparece intacta solo en temporadas de severas sequías.