Se adentró en un garaje de Buztintxuri al que no podía arrimarse porque pesaba sobre él una orden de alejamiento respecto a un familiar que reside en dicho bloque. Bajó a la segunda planta del sótano-garaje, rompió la ventanilla de una veintena de vehículos estacionados para robar lo que pudiera, amenazó con acuchillar al inquilino de un trastero habitado en el lugar y en el que el propio acusado había pernoctado en ocasiones y finalmente le dio fuego a uno de los vehículos que había en el parking. Un hombre dormía en otro coche a 66 metros del turismo incendiado y otro lo hacía en un trastero a solo 7 metros del foco del fuego.