O estás conmigo o estás contra mí. Como en todo acontecimiento importante en un mundo polarizado, este pensamiento se multiplica cuando evaluamos la intervención del gobierno de Donald Trump en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro. El debate pareciera estar dividido en dos posturas irreconciliables: por un lado, quienes piensan que EE.UU. hizo lo correcto al derrocar la letal dictadura y, por ende, cualquier preocupación sobre la soberanía de Venezuela es moralmente inaceptable. Por el otro, aquellos que apuntan a que las acciones estadounidenses violan el derecho internacional y tienen ambiciones imperialistas y, por ende, celebrar la caída de Maduro es inaceptable.