Dejen de reírse de Guadalupe

Pasa el tiempo, hasta pasan las nuevas borrascas que ahora, como en EE.UU. bautizamos con nombres como Francis o Goretti, en vez de ponerles Lola, Pepe o Paco, pero en Guadalupe de Maciascoque sigue todo igual, con su puente que la une con Espinardo, que sigue esperando su primera víctima, con una infraestructura que a las primeras de cambio ya han dado señales de agotamiento, y con unas instalaciones deportivas que llevan meses medio cerradas.