Los felinos conservan una memoria emocional muy marcada y reaccionan con cautela ante cualquier estímulo que les recuerde experiencias negativas. Por eso, el primer paso no es el contacto, sino el respeto por sus tiempos. Los gatos y el dolor: cómo detectarlo y por qué disimulan el sufrimiento Gatos y la comida: las claves para cambiarla sin que sufran estrés