Familias Solidarias de Granada, el faro de esperanza para refugiados que huyen del colapso en Venezuela

La asociación Familias Solidarias se ha convertido en un salvavidas en Granada para más de 1.700 familias refugiadas, cerca de 4.000 personas, la mayoría procedentes de Venezuela y Colombia. Como explica en COPE Andalucía su portavoz, Ricardo De la Hoz, "estas personas huyen de situaciones extremas, dejando todo atrás para buscar un futuro digno". El grueso de los refugiados que atiende la asociación procede de Venezuela, donde la gente llega a Europa tras "mal vender allí el carro, una moto" para conseguir un billete de avión. Huyen de un país sin "insumos médicos, ni comida, ni trabajo", donde una pensión puede ser de 3 euros al mes y un sueldo medio, de 60 euros. Detrás de las cifras hay historias escalofriantes de "asesinatos de personas, de torturas, de extorsiones", relata De la Hoz. Muchos de los que llegan son jóvenes universitarios y profesionales cualificados como "médicos, abogados, arquitectos o ingenieros", cuyo primer obstáculo es la homologación del título. Según la ley, el proceso debería durar seis meses, pero la realidad es que "pueden tirarse 3 o 3 años y medio en conseguir esa homologación", lamenta el portavoz de la asociación. A esta traba se suma la dificultad para obtener una cita de protección internacional, un trámite que se gestiona a través de una página web y unos teléfonos que, según denuncia De la Hoz, son "casi imposibles" de contactar. Esta situación ha generado un mercado negro donde se explota la vulnerabilidad de los recién llegados. Sin la cita, que es el primer paso para obtener el permiso de trabajo, muchos se ven forzados a subsistir en la economía sumergida. Profesionales con alta cualificación acaban "cuidando a ancianos, limpiando casas, haciendo mudanzas o de rider" mientras esperan regularizar su estatus legal. Pese a las dificultades, la labor de Familias Solidarias arroja resultados positivos, habiendo logrado la inserción laboral de más de 500 personas en seis años. La asociación proporciona ayuda material como ropa, comida o material escolar, pero su portavoz subraya que el objetivo principal es otro. Esta ingente labor es posible gracias al apoyo de empresas, instituciones y muchas familias granadinas que se vuelcan como voluntarios. Cada sábado, durante el reparto de alimentos y enseres, la realidad de los refugiados se hace visible, y el "boca a boca" consigue sumar nuevas ayudas para que cientos de familias puedan volver a empezar.