Durante un tiempo, el nombre de Jean-Claude Van Damme fue sinónimo de espectáculo puro. Mucho antes de que su carrera atravesara altibajos, el actor belga vivió una etapa dorada en la que encadenó títulos que definieron el cine de acción de los noventa. Uno de los más potentes —y todavía hoy alucinante— es Blanco humano, una cacería brutal dirigida por un auténtico maestro del género: John Woo.