Con la llegada de enero y el fin de las fiestas, muchas casas españolas viven una pequeña resaca navideña. Los Reyes ya han pasado, los encuentros familiares quedan en el recuerdo y, de repente, toca mirar alrededor y enfrentarse a una realidad común: el árbol de Navidad sigue en el salón, las luces aún cuelgan y el belén ocupa un espacio que parecía invisible antes de diciembre. Es el momento de recoger, ordenar y recuperar la normalidad del hogar sin prisas… ni errores. En este contexto, Begoña Pérez, más conocida como la Ordenatriz, ofrece en Fin de Semana, en COPE, una serie de consejos prácticos para afrontar la fase posnavideña sin estrés. Y lanza una advertencia clara que se convierte en titular: “Nunca se debe limpiar el árbol de Navidad justo cuando se va a guardar en su caja, porque el riesgo de que quede humedad y aparezcan óxidos es alto”, señala. Begoña recuerda que no hay que vivir la retirada de la decoración como una urgencia. “En España tenemos una tradición que permite tener el belén hasta la Candelaria, el 5 de febrero”, explica. La clave, insiste, está en ir poco a poco y no convertir el orden en una fuente de agobio. Ese espacio que ocupa el árbol durante semanas se nota especialmente cuando se retira. “Te quitas el árbol y dices: qué gusto, por Dios”, comenta con humor. Pero antes de llegar a ese alivio, conviene hacerlo bien. Uno de los fallos más habituales es limpiar el árbol artificial justo antes de guardarlo. “Yo no lo limpio cuando lo voy a guardar”, afirma con rotundidad la Ordenatriz. El motivo es sencillo: “Si en la caja queda algo de humedad, me arriesgo a que aparezcan óxidos”. Su recomendación es clara: limpiar el árbol antes de montarlo, dejar que se seque bien y, al recogerlo, centrarse solo en plegarlo correctamente. “Las ramas hay que plegarlas bien pegadas entre ellas. Si cabía antes en la caja, tiene que caber después”, señala. Otro de los grandes enemigos del orden es la falta de concentración. “Nos quitamos el móvil”, aconseja Begoña. Muchas veces, el tiempo se alarga porque se interrumpe constantemente la tarea. “No has estado cinco horas recogiendo el árbol, has estado contestando mensajes”, bromea. Su truco es curioso pero eficaz: grabarse o ponerse un tiempo límite. “Si me grabo, necesito que sea rápido, y me focalizo solo en eso”, explica. El objetivo es terminar y hacerlo bien. El Belén requiere especial atención. “Estamos guardando cosas que queremos que estén bien el año que viene”, recuerda. Figuras frágiles, musgo, arena o pan rallado pueden causar desperfectos si no se almacenan con cuidado. Incluso recomienda hacer una foto antes de desmontarlo para recordar cómo iba colocado y evitar golpes innecesarios. En cuanto a la limpieza, la Ordenatriz insiste en no abusar del aspirador desde el primer momento. “Primero barrer, como toda la vida, y luego aspirar para el último toque”, explica. El motivo es práctico: restos como pan rallado o polvo fino pueden dañar los filtros del aparato. Más allá del orden físico, Begoña destaca la importancia de la calma mental. “Lo más agobiante es ver que estás ordenando y no terminas”, reconoce. Por eso recomienda ponerse tiempos realistas y dejar un margen final. “Si no da tiempo, se deja en una esquina y al día siguiente ya está encauzado”. Incluso aconseja dejar algún adorno visible unos días más, “en una esquina que moleste”, para no olvidarlo y guardarlo bien más adelante. Recoger la Navidad no es solo una tarea doméstica. Bien hecha, es también una forma de empezar el año con orden, tranquilidad y sin sobresaltos.