Vivimos en una sociedad donde cada vez que queremos adquirir algún producto o servicio, podemos elegir entre una amplia variedad de alternativas. Eso, por un lado, es bueno, porque hay mucho entre lo que escoger… pero también tiene su lado negativo, porque es posible que no terminemos de decidirnos al no tener del todo claro cuál es la mejor opción. Puede pasar a la hora de adquirir un teléfono móvil, un hotel para las vacaciones, un aspirador… y, por supuesto, un coche eléctrico.