El presidente de la Diputación de Valladolid, Conrado Íscar, ha calificado el 2025 como un "balance positivo" para la institución provincial, que encara el 2026 con la aprobación del presupuesto más alto de su historia: más de 184 millones de euros, un 5% más que el año anterior. Íscar ha subrayado que la gestión se centra en "el apoyo a los municipios y poner en valor la figura de los alcaldes". Las políticas sociales vuelven a ser el eje principal de las cuentas, con una partida de 92,6 millones de euros, más de la mitad del total. Dentro de esta área, el servicio de ayuda a domicilio se consolida como la "acción estrella" con 19,5 millones de euros para garantizar que no haya listas de espera. Además, se refuerzan las ayudas a mayores, familias, jóvenes y personas con discapacidad, junto a un notable aumento de 3,2 millones para el Plan Provincial de Vivienda. De cara al nuevo año, el presidente ha admitido la existencia de complejidades en la realización de obras debido a la falta de mano de obra, empresas y materiales. Esta situación afecta a proyectos financiados con fondos europeos, como el PERTE del agua, dotado con 12 millones de euros para instalar contadores inteligentes. Según Íscar, "son obras que deberíamos de haber terminado este año pero se van a alargar un poquito en el año que viene". Uno de los grandes objetivos de la Diputación sigue siendo fijar población en el medio rural. Íscar ha explicado que todos los programas van orientados a "poner a disposición todos los servicios" para las familias que deciden vivir en los pueblos. Como ejemplo del trabajo realizado, ha mencionado que los trabajadores de CEAS han atendido a más de 35.000 personas. A diferencia del Gobierno central y autonómico, la Diputación ha aprobado sus presupuestos "en tiempo y forma". Sin embargo, Íscar ha advertido de que la falta de cuentas a nivel nacional genera "incertidumbre", ya que gran parte de los ingresos provinciales provienen del Estado. Desde la Federación de Municipios y Provincias (FEMP) se ha reclamado una financiación justa y una mayor flexibilidad para que las administraciones locales puedan destinar sus remanentes a mejorar los servicios. La principal preocupación de los ayuntamientos en 2025, según el presidente, ha sido el ciclo del agua, incluyendo la construcción de depuradoras y potabilizadoras, así como las licitaciones que quedan desiertas. Íscar, también alcalde, ha señalado que los ayuntamientos tienen "muchas incumbencias" aunque "apenas tenemos competencias". Por ello, ha insistido en que "necesitamos una financiación acorde a tantos y tantos servicios como prestamos". Para 2026, la Diputación destinará más de 63 millones de euros en cooperación con los municipios a través de los Planes Provinciales. Entre las inversiones más relevantes, Íscar ha destacado la reforma del Palacio de Pimentel, una "obra importantísima" para prepararlo para el quinto centenario del nacimiento de Felipe II. También se contemplan 3 millones de euros para la mejora de carreteras y el objetivo de "reducir la carga burocrática" para la ciudadanía.