Viajar no es sólo conocer iglesias, castillos, calles y plazas. Para poder encontrar una experiencia completa, sumergirse en la cultura y en el carácter de cada uno de los pueblos que visitamos, conocer su gastronomía es conocer sus costumbres, su cultura y su personalidad. Andalucía es una tierra infinita en patrimonio arquitectónico y natural, pero el patrimonio que supone la gastronomía tradicional alcanza también cotas que son difíciles de igualar en todo el territorio nacional. En esta ocasión nos trasladamos a un destino que se encuentra en la provincia de Cádiz, para más señas en la sierra, donde forma parte de la emblemática Ruta de los Pueblos Blancos de la Sierra de Cádiz. Se trata de la pequeña localidad de El Gastor , que no suele formar parte de los grandes circuitos turísticos masivos, pero que guarda varios encantos y secretos que el viajero puede descubrir de manera más que satisfactoria. Uno de estos secretos se encuentra en su gastronomía, donde se puede detectar el legado de varias generaciones de gastoreños y gastoreñas que han depositado toda su sabiduría. Platos que surgieron en muchas ocasiones gracias al ingenio de los vecinos y en los que se sacaron el máximo partido de los ingredientes que históricamente ha dado la zona. Platos económicos, pero que en la actualidad se han convertido en una auténtica delicia por su sabor auténtico e inigualable. El plato estrella de la gastronomía propia de la localidad de El Gastor es el conocido como guisote de espárragos. Para su elaboración simplemente hacen falta espárragos trigueros –que crecen en cantidad en esta zona de sierra-, pan duro desmigado –o 'amasao'-, ajo, aceite, agua y sal. Eso sería la base del plato, pero puede tener algunas variantes, en las que se le añade pimentón, vino, hierbabuena, morcilla, chorizo o huevos pochados. Se considera como el plato más típico de esta localidad gaditana, y también se denomina como 'Guisote Gastoreño'. Una opción que se encuentra en la carta de numerosos establecimientos hosteleros que se sitúan en las calles de El Gastor y que cobra además un protagonismo especial cada 28 de febrero , día en el que se celebra un tradicional concurso, en el que los gastoreños tratan de mostrar sus capacidades y su originalidad a la hora de elaborar este plato. Se trata de un guiso realmente sencillo, que se come con cuchara y que debe su sabor especial a la calidad de los productos que se usan para prepararlo, todos ellos de proximidad. Degustar el guisote de espárragos es el broche de oro perfecto para la visita a la localidad de El Gastor , que ofrece al viajero historia, naturaleza y un casco urbano lleno de encantadoras calles con paredes encaladas. Cuenta con la particularidad de ser el ' Balcón de los Pueblos Blancos ', ya que por su posición sobre un cerro, se puede disfrutar de las vistas de numerosas localidades del entorno. Entre las visitas de interés destacan por ejemplo la iglesia de San José , la fuente Diego de El Gastor, el molino de aceite Hermanos Palomino y el museo de Usos y Costumbres. Como curiosidad, además, se trata de un lugar en el que desde el punto de vista de la artesanía, hay que mencionar la curiosa gaita castoreña.