Comenzaba 1976 y Tierra Estella vivió un año donde las reivindicaciones y la represión convivieron en muchos de los ámbitos laborales y sociales. Así, el año arrancó con los paros en Salvat, una de las primeros ejemplos de huelga en una factoría del libro que trascendieron por su contundencia, su atrevimiento y sus reivindicaciones, ya que no solo pedían mejoras salariales si no terminar con la brecha salarial entre hombres y mujeres. Así, el 15 de enero y apenas dos meses después de la muerte de Franco, en una reunión en pinar entre Murugarren y Abárzuza, los trabajadores y trabajadoras decidieron encerrarse primero en la fábrica situada en la carretera de Oteiza y posteriormente en la iglesia de San Juan de Estella-Lizarra. De ambos sitios fueron desalojados por la fuerza de la Guardia Civil.