El cartel de la Semana Santa de Granada 2026 ha sido presentado en el Salón de Plenos del Ayuntamiento. Se trata de una fotografía de Luis Javier Quesada, que fue ganadora en el concurso convocado con este motivo por la Federación de Cofradías y que tiene la particularidad de mostrar tres veces a la Patrona de Granada, la Virgen de las Angustias. Para ello, el artista se situó al principio de la Carrera Oficial y recogió el momento en que Santa María de las Angustias de la Alhambra pasaba junto a la portada de la Basílica patronal, captando el instante en que se observaba la fachada, presidida por la obra de los Mora, que reproduce también a la Virgen de las Angustias, mientras que la talla de la titular a la que rinde culto la hermandad patronal se observa igualmente al estar abiertas las puertas del templo. No han faltado las anécdotas en esta cita cofrade. La primera ha sido encontrar un grupo de cambiadores de cromos cofrades que se habían dado cita en la puerta del Palacio Consistorial, en torno a un flyer. La segunda, aunque se reitera año a año, no deja de llamar la atención. La expectación del acto hacía que el lugar no pudiera acoger a todos los que deseaban asistir a la presentación, a pesar de que muchos asistían de pie en el propio salón y tuvieron que acomodarse en otros espacios para escuchar, sin poder ver, la intervención del orador encargado de la presentación, que ha sido José Luis Pérez, que ejercía precisamente como capataz del paso en el momento de realizarse la fotografía. Pérez ha sido protagonista de otra anécdota. Su intervención casi bate un récord de brevedad. Habría que remontarse al siglo pasado, cuando el recordado poeta Miguel Ruiz del Castillo utilizó apenas unos minutos para presentar el cartel de la Semana Santa. La intervención de José Luis, con ser más generosa en tiempo, no se ha excedido de los quince minutos, dato ponderado positivamente por la mayoría de los asistentes, puesto que en este período de tiempo fue capaz de exponer los argumentos fundamentales que deseaba incluir en su discurso, que comenzó solicitando un aplauso para el concejal de Cultura, Juan Ramón Ferreira, recientemente fallecido, y para el que solicitó un aplauso. A ambos les unía su profesión vinculada al mundo de la justicia. El presentador continuó su presentación glosando la biografía del autor de la fotografía, el ya citado Luis Javier Quesada, profesor de Geografía e Historia y fotógrafo, del que dijo que “su cirio es su cámara”, en alusión a la vocación cofrade del artista. Aprovechó para mostrar su gratitud a los fotógrafos que cada año documentan la Semana Santa de Granada y recordó la figura de Paco Carrasco, capataz también fallecido el pasado año y muy vinculado con la advocación de las Angustias, protagonista del cartel, del que dijo que “se convierte en un clásico para la eternidad”, añadiendo que “si Dios naciera de nuevo, su Pasión sería en Granada”. Concluyó su intervención refiriéndose al pregonero de esta Semana Santa, que se encontraba entre los asistentes y subrayando el protagonismo que tiene en este acto el artífice del cartel. Después llegó el turno de las intervenciones de las distintas autoridades que presidían el acto, encabezadas por la alcaldesa, Marifrán Carazo y que también contómcon la presencia de la consejera de Fomento, Articulación del Territorio y Vivienda, Rocío Díaz. Entre estas alocuciones llamó la atención la del Delegado Diocesano de Hermandades y Cofradías y consiliario de la Federación, el Rvdo. P. D. José Gabriel Martín, quien en su intervención incluyó a la cantante Rosalía por su referencia al plano espiritual en su último trabajo. Para concluir, hubo otras dos anécdotas. La primera es que cuando comenzó a difundirse el cartel a través de sus canales aparecía un error en la tipografía, asunto que fue rápidamente subsanado, y por último tuvo lugar un concierto que la mayoría de los asistentes tuvieron que seguir de espaldas. Fue la intervención de trío In Passio compuesto por piano, violín y viola, liderado por el intérprete del primer instrumento, Salvador Muñoz, que interpretaron de forma excelente varias marchas de procesión que habían sido adaptadas, con un excelente resultado, por el citado pianista. El espacio del que se disponía aconsejó que se situaran en la antesala del Salón de Plenos y, por tanto, gran parte del público tuvo que conformarse con oírles sin verlos, aunque cabe valorar su intervención como un auténtico acierto que contribuyó a engrandecer un acto que, al margen de las anécdotas que tuvo, cuenta cada año con una mayor expectación y que organiza la Federación de Cofradías, que pone en ello el máximo esmero para conseguir darle la mayor brillantez.