Tras el peor verano de la historia, con más de 40.000 hectáreas convertidas pasto de las llamas, el primer Plan Forestal de Extremadura nace con el objetivo de reforzar la prevención y reducir de forma estructural el riesgo de grandes incendios en una región donde casi el 70% del territorio es superficie forestal. El documento, recientemente aprobado por el Consejo de Gobierno, fija 198 medidas y movilizará casi 365 millones de euros en la próxima década, de los que un 55% se dedicarán en exclusiva a actuaciones preventivas.