La Navidad de Vigo multiplica la población de la ciudad. Si ya de por sí es una tarea complicada encontrar aparcamiento en el centro, toparlo entre mediados de noviembre y principios de enero supone un verdadero desafío. Esto ha provocado que tanto vecinos como visitantes apelen a la bondad navideña de la Policía Local y se atrevan a dejar sus vehículos en zonas prohibidas siempre que no causen una molestia mayor. En plenas fiestas, esta artimaña funcionaba en términos generales, pero este fin de semana los agentes han vuelto a multar a coches mal aparcados.