Geoffrey Hinton alerta del oscuro futuro laboral por la IA: "Los ricos se harán más ricos y los pobres, más pobres"

Geoffrey Hinton, reconocido mundialmente como el padrino de la inteligencia artificial, ha lanzado una seria advertencia sobre el impacto socioeconómico de esta tecnología. En una reciente entrevista, el científico que sentó las bases de la IA moderna ha dibujado un futuro preocupante en el que la eficiencia de estas herramientas no se traducirá en un bien común. Hinton cree que está "bastante claro" que "la IA va a eliminar muchos puestos de trabajo", y a diferencia de revoluciones tecnológicas anteriores, "probablemente no van a crear nuevos puestos de trabajo para esas personas". El principal temor de Hinton es que la riqueza generada por la IA no se reparta de forma equitativa. "Sabemos que en una sociedad capitalista lo que va a ocurrir es que los ricos se van a hacer más ricos y los pobres más pobres, y eso va a ser muy malo para la sociedad", señala. El científico va un paso más allá y vincula directamente esta creciente brecha social con consecuencias políticas nefastas. Advierte que cuando se produce esta enorme diferencia entre ricos y pobres, "se obtiene el caldo de cultivo en el que el populismo de derechas crece, y vamos a ver el resurgimiento del fascismo". A diferencia de la Revolución Industrial, donde los trabajadores desplazados por las máquinas encontraron acomodo en nuevas tareas administrativas, Hinton se pregunta qué pasará ahora. "Si se elimina a la gente de los call centers, ¿a qué se van a dedicar?", cuestiona, apuntando a un escenario de "desempleo masivo". El aumento de la eficiencia industrial gracias a la IA, que en teoría debería ser positivo, podría convertirse en un problema si no se gestiona la distribución de esa nueva riqueza. Más allá de la cuestión económica, Hinton pone el foco en la dimensión psicológica y social del trabajo. "Para muchas personas, su sentido de la autoestima proviene de su trabajo", explica. La falta de un empleo no solo implicaría una crisis de ingresos, sino también una crisis de identidad personal y propósito. Aunque sugiere que la gente podría dedicarse a actividades creativas, juegos o tareas sociales, reconoce que el problema de fondo es cómo se sentirán las personas en un mundo donde el trabajo ya no define su valor. Preguntado sobre qué consejo daría a los jóvenes y a las futuras generaciones, la incertidumbre de Hinton es palpable. Tras mencionar que durante un tiempo recomendó oficios manuales como la fontanería, admite que no es una solución universal. Su visión actual es más abstracta: "Mi mejor apuesta en este momento es conseguir una educación que te enseñe a pensar de forma independiente y aprender habilidades concretas". Sin embargo, incluso con esa preparación, el científico se muestra cauto y concluye: "No estoy convencido de que vaya a proporcionarte un empleo". El panorama desolador que pinta Hinton se completa con otros riesgos sociales como la hiperpolarización. Según el experto, los algoritmos de las grandes tecnológicas, al optimizar el contenido para mantenernos enganchados, nos encierran en burbujas ideológicas. La IA aprende que lo que más nos indigna es lo que más nos atrae, lo que provoca que "la gente se divida en cámaras de eco separadas en las que ya no hablan entre sí", un fenómeno que considera "muy malo para la política".