Tras años de derrumbe, el mercado inmobiliario venezolano vuelve a moverse. Terrenos que suben 20% en días, inversionistas extranjeros tocando la puerta y corredores inundados de consultas desde Dubái, Chile, EEUU y España. Hoy comprar en Venezuela es una apuesta: “es el momento en que entran los valientes”, dice un corredor de propiedades en Caracas.