Cerca de trescientos de aficionados del Valencia se quedaron concentrados frente a la puerta principal de Mestalla tras acabar el encuentro ante el Elche (1-1) en protesta por la trayectoria del equipo y por la gestión de Peter Lim como máximo accionista del club, lo que llevó a que los jugadores salieran en autobús y escoltados. El equipo valencianista acaba la primera vuelta en puestos de descenso, una situación que hizo que lo seguidores pidieran la dimisión del técnico Carlos Corberán, criticaran a los jugadores al grito de "mercenarios" y reclamaran también la salida de la entidad del empresario singapurense. Los pitos fueron una constante desde que el equipo llegó al estadio y arreciaron tanto con el gol del Elche como al final del encuentro, cuando la protesta fue acompañada también de pañuelos. Cerca ya de la medianoche, varias furgonetas de la Policía nacional acompañaron al autobús del equipo a la puerta de la avenida de Suecia donde aún quedaban algunas decenas de aficionados. Los jugadores entre insultos de los seguidores subieron al autocar, que salió de las inmediaciones del estadio escoltado aún por dos furgones policiales con destino a la ciudad deportiva de Paterna. Habitualmente los jugadores abandonan Mestalla a pie y cruzan andando al garaje de las oficinas del club, situado a unos pocos metros, para recoger sus coches e irse.