Jagoba Arrasate quiere hoy once guerreros en Vallecas para afrontar con garantías el encuentro frente al Rayo (14:00 horas, Movistar LaLiga). Sin embargo, el equipo ha desertado de infinidad de batallas esta temporada. A día de hoy es un grupo sin alma, sin patrón de juego y sin fe. Casi casi sin nada. El Mallorca de este curso está empeñado en dar malas noticias y sobre el césped está tan perdido como en las oficinas, donde no saben si ir o venir, si fichar o no, si gastarse el dinero o tirar con lo que tienen. El desbarajuste es global, la confusión es total y cuando arriba las dudas aparecen, inevitablemente se trasladan al césped. Pero eso no lo saben los que mandan porque no tienen suficiente recorrido en el fútbol como para ni tan siquiera intuirlo. Porque lo que ocurre en el verde no es una consecuencia aislada de una mala planificación deportiva, es una prolongación del estado de incertidumbre en el que está envuelto el Mallorca, con un presidente invisible y unos ejecutivos que andan improvisando día a día.