Varas de medir

Lo único divertido de lo todo lo que está pasando –y con eso me refiero al Armagedón que está montando Donald Trump, quien empezó nombrando asesor a Elon Musk de igual modo que Calígula nombró cónsul a Incitatur, su caballo– es ver cómo las derechonas (Dios nos guarde) se hacen un lío tremendo a la hora de usar la varita de medir. Debe ser muy estresante eso de vivir permanentemente en un estado de ‘a ver qué digo ahora’. Mismamente, la cara que se le habrá puesto a Núñez Feijóo, tanto tiempo defendiendo a la más que corrupta derecha venezolana –la mitad alojada en el Little Caracas de Madrid– para que Trump acabe imponiendo a la vicepresidenta de Nicolás Maduro, dejando al margen a la reciente premio Nobel de la Paz –la que celebraba con júbilo el genocidio de Gaza y pedía a gritos la invasión americana– o a su adorado Juan Guaidó.