La valentía de decir basta

No puedo mirar a Irán desde la distancia cómoda del análisis. Lo hago desde la emoción, desde la admiración más absoluta, desde la esperanza, cuando veo a las mujeres iraníes decir basta. Se quitan las ropas que durante décadas les han impuesto como una segunda piel del miedo. Las veo descubrirse el cabello, dejarlo caer libre, como un gesto sencillo y al mismo tiempo inmenso. Un acto cotidiano convertido en desafío político. Un mechón al viento que vale más que mil discursos.