La tecnología aplicada a los automóviles avanza a pasos agigantados. No sólo en la mecánica, sino que basta con asomarse al interior de los coches modernos para comprobar cómo se han digitalizado, cómo cada vez incorporan pantallas táctiles más grandes. Donde antes había un radiocasete ahora hay una enorme tablet que sirve de radio, GPS, teléfono, velocímetro, reproductor de música en streaming, control de los altavoces, del inflado de los neumáticos, de la climatización, del modo de conducción y un largo etcétera. Y táctil, que es lo que se lleva.