Castilla-La Mancha esquiva la burbuja inmobiliaria que asfixia España

En un contexto nacional marcado por el fuerte encarecimiento de la vivienda, Castilla-La Mancha se consolida como una de las grandes excepciones del mercado inmobiliario español. Los precios suben, pero lo hacen a un ritmo claramente inferior al de la media nacional , con hipotecas más bajas y un esfuerzo económico para las familias que sigue situándose en niveles razonables. Así lo refleja el Informe IMIE Mercados Locales del cuarto trimestre de 2025, elaborado a partir de tasaciones de Tinsa y datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística. Según el informe analizado por este diario, el precio de la vivienda en Castilla-La Mancha registró un incremento interanual del 5,4%, frente al 13,1% del conjunto de España. Una diferencia que no solo es estadística, sino estructural: mientras buena parte del país acelera hacia un escenario de tensión inmobiliaria, la región avanza con moderación y estabilidad. El mapa autonómico del informe sitúa a Castilla-La Mancha entre las comunidades con crecimientos más contenidos, muy lejos de los territorios que lideran el encarecimiento residencial. La Comunidad de Madrid (+19,6%) encabeza el ranking nacional, seguida por Comunidad Valenciana (+15,9%), Cantabria (+15,8%) e Islas Baleares (+14,1%), zonas donde la presión de la demanda, el empleo y el turismo está tensionando de forma intensa el mercado inmobiliario. Frente a ese escenario, Castilla-La Mancha se mueve en un rango similar al de comunidades como Extremadura o La Rioja, con subidas más suaves que, según los expertos, reducen el riesgo de repetir desequilibrios del pasado. El valor medio del metro cuadrado en Castilla-La Mancha se sitúa en 1.164 euros, prácticamente la mitad del promedio nacional (2.091 €/m²). Esta diferencia se amplía aún más si se compara con los grandes polos de empleo y atracción residencial: Madrid (3.799 €/m²), Baleares (3.644 €/m²) o Cataluña (2.549 €/m²). Además, la comunidad mantiene una distancia del 19% respecto a los máximos de la burbuja inmobiliaria de 2007 y 2008, una brecha que contrasta con lo ocurrido en otras regiones . En Madrid, Baleares o Melilla, los precios ya han superado esos máximos en términos nominales, aunque no en términos reales tras descontar la inflación. La moderación de los precios se traslada directamente al ámbito hipotecario. La hipoteca media de una vivienda en Castilla-La Mancha es de 111.569 euros , frente a los 160.405 euros de media en España. En consecuencia, la cuota hipotecaria mensual se sitúa en 551 euros, muy por debajo de los 795 euros que paga de media un hogar español. El esfuerzo teórico anual, uno de los indicadores clave del informe, refuerza esta diferencia. En Castilla-La Mancha se sitúa en el 27,5% de la renta disponible del hogar , siete puntos menos que la media nacional (34,5%) y claramente por debajo del umbral del 35% que los analistas consideran el límite de una accesibilidad razonable. En contraste, provincias como Málaga, Madrid, Baleares, Alicante o Cádiz superan ampliamente ese umbral, con situaciones que el propio informe califica de accesibilidad crítica, al exigir en algunos casos más del 50% de la renta familiar para acceder a una vivienda. El informe constata que la vivienda sigue revalorizándose en Castilla-La Mancha, con un aumento acumulado del 31,7% desde los mínimos del ciclo, pero lo hace desde niveles bajos y sin los desequilibrios que ya se observan en otras zonas del país. La comunidad no figura entre las que presentan mayores tensiones ni en precios, ni en hipotecas, ni en esfuerzo financiero. Este comportamiento sitúa a Castilla-La Mancha en una posición singular dentro del actual ciclo inmobiliario: crecimiento sin sobrecalentamiento , estabilidad frente a volatilidad y un mercado que, por ahora, no expulsa a los residentes ni estrangula a las familias. En un momento en el que la vivienda vuelve a convertirse en uno de los principales problemas económicos y sociales de España, Castilla-La Mancha aparece en los informes como una anomalía positiva: una región donde comprar casa sigue siendo posible sin asumir riesgos excesivos y donde el mercado aún mantiene un equilibrio que otros territorios ya han perdido. A diferencia de los territorios donde la vivienda se ha convertido en un problema estructural, Castilla-La Mancha mantiene márgenes de maniobra. El hecho de seguir un 19% por debajo de los máximos de la burbuja inmobiliaria no solo es un dato técnico, sino una ventaja estratégica: permite crecer sin necesidad de asumir tensiones extremas ni comprometer la estabilidad económica de los hogares. Este equilibrio, sin embargo, no está garantizado. El propio informe advierte de que la demanda residencial sigue siendo robusta a nivel nacional y de que la oferta continúa siendo insuficiente en muchas zonas. Si la presión compradora procedente de otras comunidades se intensifica, el desafío será evitar que el acceso a la vivienda deje de ser una fortaleza y se convierta en un nuevo factor de desigualdad territorial. Así, en un país donde el acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales factores de exclusión para los jóvenes , la comunidad aparece en los informes como uno de los pocos territorios donde comprar una casa no es, todavía, una quimera generacional. Mientras en las grandes capitales y zonas costeras el esfuerzo hipotecario supera ampliamente los niveles considerados razonables, en Castilla-La Mancha la combinación de precios moderados, hipotecas más bajas y menor presión financiera ofrece un escenario más favorable para la emancipación juvenil.