¿Qué sucede cuando una nación entera vibra en baja frecuencia? No hablo de depresión clínica, sino de algo más profundo: un estado colectivo de desánimo, desconfianza y resignación que se ha convertido en la atmósfera respirada por millones. Llevamos tanto tiempo bajo la crispación que hemos olvidado cómo se siente la esperanza. Y es aquí, en este silencio, donde necesitamos una propuesta revolucionaria que no sea política, sino radicalmente humana.