Baltasar Porras

Poco antes de que Trump se llevara a Maduro en lo que parece un abrazo forzado, le retiraron el pasaporte al Cardenal Baltasar Porras de modo parecido a lo que es un arresto domiciliario. Supongo que dicho arresto nada tiene que ver con la pantomima que estamos ahora viviendo. Pero me vienen a la memoria acontecimientos que me apetece recordar. Conocí a Baltasar en Salamanca en los años sesenta y nos hicimos amigos. Vivíamos en el mismo Colegio Mayor y estudiábamos teología Lo hacíamos en la Universidad Pontificia y allá acudían selectos seminaristas latinoamericanos. Él era un joven elegante, hijo de una familia pudiente venezolana. Tengo que decir que en más de una ocasión le ayudé en los exámenes a los que teníamos que someternos. No vi en él ninguna inclinación intelectual. Era una persona amable y elegante Y con aires de finura. En una ocasión me llego a reprender por no haber limpiado bien una cafetera que me había dejado.