El crecimiento de las iglesias evangélicas en el país dejó de ser solo un fenómeno religioso para convertirse en un factor político de peso y San Martín no está fuera de esto: eventos masivos con aval institucional, actos oficiales, presencia en el Estado y líderes pastorales que ya ocupan espacios de poder muestran una alianza cada vez más visible entre fe, gestión pública y construcción de influencia.