En el primer vídeo, Elisabeth sonríe antes de entrar en quirófano. Está junto al cirujano torácico Diego González Rivas. Le mira y dice, sin titubear: “Confío en ti”. En el segundo, cuarenta y ocho horas después, ambos están de pie. Ella respira sin dificultad. Él asiente, satisfecho. Entre una imagen y otra hay un tumor de cuatro kilos y una operación contra el reloj .