El pensamiento humano está influido por múltiples fuerzas internas que afectan cómo formulamos, interpretamos y sostenemos ideas. Entre ellas destacan los sesgos cognitivos, atajos mentales que aceleran la toma de decisiones pero que pueden distorsionar la percepción de la realidad (Kahneman, 2011). En contraste, el pensamiento crítico permite evaluar argumentos y evidencias con rigor lógico y reflexivo (Facione, 1990). Aquí se analiza la relación entre sesgos cognitivos, pensamiento crítico, neurobiología y perspectivas ideológicas, mostrando cómo los individuos interpretan discursos políticos y sociales desde posiciones de izquierda o derecha, y discutiendo sus implicaciones educativas, sociales y filosóficas.