Respirar humos industriales o vivir cerca de zonas contaminadas pueden dañar el ADN, según un estudio internacional con participación navarra

La exposición continuada a metales pesados como el plomo, el arsénico o el cromo, presentes en humos industriales, suelos contaminados o determinados entornos laborales, se asocia con un aumento del daño en el ADN humano, incluso cuando los niveles se consideran habituales. Así lo demuestra un estudio internacional en el que ha participado la Universidad de Navarra, que alerta de los efectos genéticos tempranos de estas exposiciones tanto en el ámbito laboral como ambiental.