Michael Jackson fue muchas cosas: el artista más influyente del pop, un coleccionista obsesivo y un amante absoluto del cine clásico. Lo que casi nadie sabe es que llegó a poseer uno de los objetos más valiosos de la historia de Hollywood: un Oscar original. No uno cualquiera, sino el premio a Mejor Película de Lo que el viento se llevó. Lo extraño es que hoy nadie sabe dónde está.