Cheche, ejemplo de excelencia culinaria que fusiona tradición y modernidad en Castelldefels

Si Castelldefels juega en la Champions League del buen comer, al ser reconocida una de las 26 capitales gastronómicas del mundo, lo es por restaurantes como Cheche, donde la tradición de una familia con más de 50 años de experiencia en restauración convive en armonía con la modernidad de un restaurante de cocina de producto, proximidad y temporada gestionado con honestidad y pasión por dos hermanos de 29 y 30 años que han heredado la vocación de sus padres y abuelos . La inclusión de Cheche en las recomendaciones de la prestigiosa Guía Michelin en 2026 supone para los hermanos Moya un reconocimiento al trabajo, la dedicación y la evolución de su familia, comprometida con la excelencia gastronómica en Castelldefels. Ubicado en el Paseo Marítimo frente al Club Náutico de Castelldefels, Cheche dispone de unas amplias, luminosas y elegantes instalaciones presididas por una cocina abierta , un cuarto frío acristalado con expositor de pescados frescos y una gran mesa que puede utilizarse como «mesa del chef», además de una barra en primera línea de cocina, lo que permite a los comensales una inmersión completa en la experiencia gastronómica de la ópera culinaria que ejecuta un equipo de 18 personas capitaneadas por María Moya en sala y el chef Pedro Moya. Desde la entrada, el comensal se sumerge en una atmósfera cálida y contemporánea de la mano de un servicio impecable que hace gala de la hospitalidad familiar como embajadores de alta gastronomía . En la decoración dominan los motivos marineros, como unos cuadros de pescados pintados con la técnica japonesa Gyotaku de impresión única (monotipo) del pez directamente en tela o papel tras ser capturado. También disponen del particular espacio Citadelle, un confortable rincón para fumar, tomar café o un aperitivo mientras se espera. El 60 por ciento de su clientela es barcelonesa. Producto de calidad sin artificios La propuesta gastronómica de Cheche se centra en el producto de mercado, con una base tradicional enriquecida con toques internacionales. La carta pone en valor la temporalidad y en los platos brilla la calidad de cada ingrediente sin artificios que enmascaren los sabores primigenios de unos productos de calidad. El restaurante completa su oferta con un menú degustación por 75 euros que resume la esencia del establecimiento . Destacan los arroces, el pescado de lonja y reinterpretaciones de recetas catalanas, como los fideos rustidos con gamba roja, butifarra, costilla de cerdo y all i oli o la merluza de pincho con beurre blanc y caviar imperial. La degustación de Cheche arranca con un caldito vegetal de aperitivo para aclimatar el cuerpo de los comensales, preámbulo de unas ostras a la vinagreta de ajo, perejil y ponzu o del foie micuit hecho en la casa con un vino dulce y peras caramelizadas que se sirve con una emulsión de vinagre y pan de brioche. Tras el carpaccio de atún Balfegó con jugo de escabeche, encurtidos y piñones, llega a la mesa el primer plato de cuchara: unos guisantes del Maresme, verdadero caviar de la huerta, que se sirven con una espuma de carbonara y panceta Joselito . Con cuchara también se degustan los ñoquis de patata, salsa de mantequilla y trufa culminar con el arroz meloso con salmonete y trompeta negra y el colofón de cualquiera de los postres de la carta, quesos y los petit fours. La saga familiar continúa El origen de Cheche está íntimamente ligado a la historia de la familia Moya, dedicada a la hostelería desde hace más de medio siglo. El abuelo Pedro fue maître en hoteles, además de abrir diferentes restaurantes que marcaron época en Castelldefels , como la marisquería Olave (hay una en el mismo Paseo Marítimo, otra en el pueblo y una tercera en Sitges). Hace 23 años, la segunda generación, continuó el legado con la apertura de Can Moyas, un establecimiento emblemático de la ciudad y gestionado por parte de la familia. En 2014, los padres de los actuales propietarios, Emi Colorado y Ángel «Cheche» Moya, decidieron abrir el restaurante que hoy lleva su nombre, apostando por un espacio acogedor de cocina de producto con un enfoque marinero en pleno paseo marítimo. En enero de 2022, los hermanos María y Pedro Moya asumieron el relevo generacional , aportando una profunda reforma del establecimiento y una visión contemporánea basada en la excelencia del producto, el respeto por la tradición y la introducción de un toque de cocina más actual, junto a un concepto de «slow food» muy arraigado a la proximidad y a los pequeños productores. María Moya, a punto de salir de cuentas del embarazo de su primer hijo, Carlitos, y su hermano Pedro, que ya tiene dos hijas, Triana y Rocío, garantizan la cuarta generación de la saga , puesto que la mayor, de 7 años «apunta maneras culinarias», subraya su tía María. Los hermanos Moya se han criado en los restaurantes de sus abuelos y padres, desde la barra hasta la cocina y el fregadero y han conocido todas las fases del oficio, además de formarse académicamente. Aman la restauración, la respetan y tienen muy claro lo que quieren hacer. Embajadores gastronómicos Los Moya son puntales y embajadores de que Castelldefels haya sido designada en 2025 capital gastronómica mundial por Délice Network-Food Capitals, una red que agrupa ciudades que tienen la gastronomía como motor cultural y que en España también pertenecen Madrid y Barcelona. Al mismo tiempo, este municipio que cuenta con más de cinco kilómetros de anchas playas y más de medio millar de restaurantes, también es candidato para ser reconocido como Ciudad Creativa de la Gastronomía de la UNESCO por subrayar la identidad culinaria local y la sostenibilidad. Además, Castelldefels acaba de adherirse a la asociación de «Destinos para la promoción del turismo gastronómico» (Saborea España). Sólo se echa en falta más aparcamiento en la zona de la playa, naturalmente de pago, sobre todo los fines de semana y festivos. Afortunadamente, Cheche dispone de parking para sus clientes.