El comienzo del año 2026 puede hacerse cuesta arriba tanto para los niños, que afrontan la vuelta al cole, como para los padres, que lidian con la temida cuesta de enero. En este contexto, el psicólogo Javier de Haro, con más de 15 años de experiencia, subraya la importancia de fortalecer los vínculos familiares a través de rutinas sencillas que no suponen un gran esfuerzo. El experto explica que es habitual centrarse en las tareas, las responsabilidades y las obligaciones para que todo esté perfecto. Sin embargo, De Haro aconseja tomárselo con un poquito más de calma, dándose margen y recordando que, en el proceso de volver a la normalidad, a menudo se olvida un factor clave: el vínculo afectivo. Por ello, recomienda agendar momentos para reforzarlo con pequeñas acciones, pues según él, "son cosas que se hacen en cuestión de minutos y que tienen un efecto muy poderoso" tanto para los hijos como para los padres. Una de las rutinas sencillitas que propone es aprovechar los momentos de la comida o la cena, siempre sin pantallas, para dar las gracias por algo. Aunque al principio los niños agradezcan cosas materiales, a partir de nuestro ejemplo aprenderán a valorar aspectos como poder tener una familia unida o estar juntos. Otra rutina es establecer un momento semanal para un juego de mesa conjunto. La clave es que el juego parta del interés del hijo y que este sea un poco hábil, ya que si siempre pierde, "es normal que no quiera jugar". Además, el formador destaca la práctica de dedicar cada día 5 minutos de atención 100% presentes, ya que simplemente escucharles y mirarles hace que ellos ya se sienten superimportantes. Para De Haro, una fórmula que no falla es hacerles partícipes en la creación de estas dinámicas. Recomienda sentarnos todos juntos, explicar el porqué de una nueva rutina y, fundamentalmente, preguntarles qué les gustaría hacer a ellos. "Cuando les escuchamos y les permitimos opinar y tomar decisiones es más fácil que también ellos acepten las nuestras", afirma. Si los hijos proponen una rutina irrealizable, el psicólogo lo ve como una oportunidad para explicarles que "la grandeza no está en las cosas puntuales que podemos hacer, sino en los hechos cotidianos". De esta forma, se les enseña que el verdadero vínculo está en lo cotidiano, en el día a día compartido en familia.