El Papa celebra el Bautismo del Señor en la Capilla Sixtina, bautizando varios niños y advierte: "La fe es más que necesaria"

Este domingo, 11 de enero, la Capilla Sixtina ha sido el escenario de una solemne celebración presidida por el Papa León XIV con motivo de la Fiesta del Bautismo del Señor. Durante la Santa Misa, el Pontífice ha administrado el sacramento del Bautismo a varios bebés, un acto en el que ha subrayado que el regalo que reciben los niños es la certeza de que “Dios los ama”. El Papa ha recordado a los presentes que, al recibir este sacramento, los más pequeños inician un nuevo camino. “Los hijos que ahora tienen en brazos se convierten en criaturas nuevas. Así como de ustedes, sus padres, han recibido la vida, ahora reciben también el sentido para vivirla: la fe”, ha afirmado. El Pontífice ha querido insistir en que la fe es un “bien esencial” para la existencia. En su homilía, ha recordado a los padres que con el bautismo, “sus hijos se convierten en cristianos, en nuestros hermanos y hermanas”. Para ilustrar la importancia capital de la fe en la vida de una persona, León XIV ha utilizado una comparación sencilla y directa, explicando que, de la misma manera que ningún padre o madre dejaría a sus hijos sin alimento o sin abrigo, tampoco se les debe privar del encuentro con Dios. “Queridos hermanos, si el alimento y el vestido son necesarios para vivir, la fe es más que necesaria, porque con Dios la vida encuentra la salvación”, ha sentenciado el Santo Padre. El Papa ha destacado el papel fundamental que desempeñan los padres en la transmisión de la fe. Según ha explicado, el “amor providente de Dios se manifiesta en la tierra a través de ustedes, mamás y papás, que piden la fe para sus hijos”. En este sentido, ha puesto de relieve la reciprocidad del amor que se genera entre padres e hijos a lo largo de las distintas etapas de la vida, una relación que evoluciona con el tiempo. “Ciertamente, llegará el día en que serán pesados para llevarles en brazos; y llegará también el día en que serán ellos quienes los sostengan a ustedes”, ha expresado el Pontífice, subrayando el vínculo intergeneracional que la fe ayuda a fortalecer. Durante su homilía, el Santo Padre también ha resaltado el valor del Bautismo como elemento de cohesión. “El Bautismo nos une en la única familia de la Iglesia”, ha afirmado. Con estas palabras, ha expresado su deseo de que este sacramento “santifique en todo momento a todas sus familias, otorgando fuerza y constancia al afecto que los une”. De esta manera, la fe no solo se presenta como un camino individual, sino como un pilar que fortalece los lazos familiares y comunitarios desde el inicio de la vida cristiana. Finalmente, León XIV ha dedicado una parte de su reflexión a explicar la riqueza simbólica de los gestos que componen el rito del Bautismo, a los que ha calificado como “bellísimos testimonios” de la acción de Dios. Ha detallado que “el agua de la fuente es el baño en el Espíritu, que purifica de todo pecado”. Asimismo, ha descrito “la vestidura blanca” como “el traje nuevo que Dios Padre nos concede para la fiesta eterna de su Reino”. Por último, ha mencionado “la vela encendida del cirio pascual”, que representa “la luz de Cristo resucitado, que ilumina nuestro camino”. La celebración ha concluido con una exhortación del Pontífice a todos los presentes a perseverar en el camino de la fe. “Les deseo que continúen ese camino, con alegría, a lo largo del año que acaba de comenzar y durante toda la vida, seguros de que el Señor siempre acompañará sus pasos”, ha concluido el Papa. Sus palabras han resonado en la Capilla Sixtina como un mensaje de esperanza y un recordatorio del compromiso que los padres y padrinos asumen al presentar a sus hijos para recibir el primer sacramento de la vida cristiana.