Netanyahu busca instalar asentamientos judíos en el desierto del Néguev en perjuicio de los beduinos que lo habitan

Los beduinos de la zona, con una enorme carencia de servicios públicos y una alta tasa de pobreza infantil, sin embargo colaboraron activamente con las Fuerzas de Defensa de Israel cuando se produjeron los atentados de Hamás el 7 de octubre de 2023 Israel desaloja y destruye una aldea beduina en el Néguev para construir un asentamiento judío sobre sus ruinas El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aseguró este domingo que trabaja en un “gran proyecto nacional” para poblar el desierto del Néguev (sur de Israel) con un plan de asentamientos masivos -de mayoría judía- que iría en detrimento de comunidades beduinas nómadas o seminómadas. “Queremos poblar el Néguev. Queremos cambiar el equilibrio en la distribución de la población asentándonos en el Néguev, que constituye el 70 % del país”, expresó Netanyahu en declaraciones durante su reunión de gabinete hoy. En una visita el miércoles a varias comunidades judías del Néguev, Netanyahu aseguró que, con esta operación llamada 'Nuevo Orden', su Ejecutivo busca “devolverlo al Estado de Israel” y a partir de ahora favorecerá allí una política de “asentamientos a una escala sin precedentes”. El Gobierno de Israel, sobre todo el ministro de Seguridad Nacional, el colono radical Itamar Ben Gvir, considera que las aldeas beduinas -muchas de ellas reconocidas y con habitantes con la ciudadanía israelí- del Néguev son nidos de violencia que supuestamente se nutren del contrabando de armas y también del narcotráfico desde comunidades hermanas en la península del Sinaí (Egipto). En esa línea, la Policía y el Ejército israelíes llevan desde el 26 de diciembre acometiendo intensas redadas, principalmente en la aldea de Tarabin al Sana, en la que mataron a un habitante local y han usado gases lacrimógenos, granadas aturdidoras y munición real contra población civil. “Me impresionó el trabajo que realizan la Policía de Israel y otras agencias. La integración del Shin Bet (agencia de inteligencia Interior israelí) es muy importante, pero es solo el comienzo. Debemos devolver la gobernabilidad al Néguev. Debemos detener la violencia criminal”, expresó hoy Netanyahu. El primer ministro israelí sostuvo así que el primer paso de su plan es “garantizar el orden” y, posteriormente, comenzar a “construir asentamientos, fomentar el empleo y toda la infraestructura vital del Estado de Israel”. Las acusaciones de criminalidad y economía informal han sido cuestiones que han acompañado a los beduinos, forzados al sedentarismo y repetidamente desplazados desde la creación del Estado de Israel en 1948, recuerdan a EFE desde el Foro de Coexistencia del Néguev para la Igualdad Civil (NCF). Estos ponen el foco, sin embargo, en la carencia de servicios públicos -incluso en pueblos reconocidos y habitados por ciudadanos israelíes-, el alto desempleo y tasas de pobreza infantil de hasta el 60% que enfrentan. Además, cuando se produjeron los brutales atentados de Hamás el 7 de octubre de 2023, un buen número de beduinos del Néguev colaboró activamente con las Fuerzas de Defensa de Israel en la respuesta militar y en las labores de rescate. Según el portal académico beduino Nagabiya, en el Néguev había en 2022 unos 305.000 beduinos viviendo (aunque algunos pertenecen a comunidades no reconocidas), lo que representa un 22 % de la población del sur de Israel y 3,2 % del total del país. Entre las segundas y terceras generaciones de beduinos ciudadanos de Israel, que han crecido integrados en urbes del centro y norte del país, existe, sin embargo, un notable apoyo al Estado y muchos de ellos incluso se alistan en el Ejército de forma voluntaria. Cientos de beduinos protestan ante la oficina de Netanyahu tras la violencia policial Centenares de miembros de aldeas beduinas del desierto del Néguev se manifestaron este domingo a las puertas de la oficina del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, para exigir que detenga los operativos policiales y del Ejército que han sacudido sus comunidades en las últimas semanas. Los manifestantes de estas aldeas, muchos de los cuales son reconocidos y cuentan con ciudadanía israelí a pesar de representar una minoría árabe y musulmana practicante, pidieron también acabar con “políticas de discriminación y empobrecimiento” contra los beduinos, según rezaban muchas de las pancartas que portaban. “Sufrimos violencia por parte de las autoridades, asaltan civiles, destruyen coches, demuelen nuestras casas, utilizan gases lacrimógenos y granadas aturdidoras contra nosotros... Nos quieren expulsar de nuestra tierra sea como sea”, expresó a EFE con efusividad Munzer Tarabin, portavoz del pueblo Tarabin al Sana. Miembros de aldeas beduinas del desierto del Néguev se manifiestan a las puertas de la oficina de Netanyahu para exigir que detenga operativos policiales y del Ejército en sus comunidades el 11 de enero de 2026 Esta localidad, de apenas 1.200 habitantes de la tribu Tarabin, ha sido el epicentro de la violencia gubernamental contra los beduinos a través de intensas redadas desde el pasado 26 de diciembre. Sin embargo, esta mañana, tras 16 días de despliegue, la Policía y el Ejército israelíes han abandonado Tarabin al Sana, después de que el Consejo Regional Al Kasom -al que pertenece el pequeño municipio- presentara una demanda pidiendo la salida de agentes y soldados alegando que era ilegal cortar la entrada al pueblo con barreras de hormigón. Autoridades israelíes abandonan la aldea más golpeada Habitantes de Tarabin al Sana relataron desde la manifestación a EFE que, a pesar de esta decisión, esperan que los operativos, que según el Gobierno de Netanyahu persiguen acabar con el tráfico de armas y drogas desde Egipto, regresen próximamente a su comunidad. En una visita el miércoles a varias comunidades judías del Néguev, Netanyahu aseguró que, con esta operación llamada 'Nuevo Orden', su Ejecutivo busca “devolverlo al Estado de Israel” y a partir de ahora favorecerá allí una política de “asentamientos (judíos) a una escala sin precedentes”. Más allá del primer ministro israelí, el personaje que condensa mayor rechazo por parte de los beduinos es el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, un colono extremista de ultraderecha que felicitó a los policías que días atrás mataron al padre de familia Mohammed Tarabin en una redada en Tarabin al Sana. “Es un ser malvado, busca que las comunidades árabes desaparezcamos de Israel y lo más triste de todo es que ni siquiera tiene que esconderse para decirlo”, afirmó Atef Abu Rabia mientras levantaba una pancarta con la cara de Ben Gvir con la frase “asesino de beduinos”. Oenegés israelíes se unen a la protesta A la manifestación también se sumaron varias oenegés israelíes a favor de la convivencia como Standing Together o Mothers' Cry, grupos marxistas como el Movimiento de Lucha Socialista, e integrantes del partido Hadash (árabe-israelí de ideología comunista) y Ta'al (árabe-israelí laico). “La idea de vaciar el Néguev no es nueva. Es obvio que en este país los judíos tenemos unos privilegios que los árabes no, y el Gobierno radical quiere tomarlo por la fuerza y extender asentamientos. Eso crea más violencia y no permite que vivamos en paz”, aseguró Michal Brody, miembro del colectivo Mothers' Cry a EFE.