Eneko Baz, experto en fitness, explica cómo usar la fatiga a tu favor para mejorar el rendimiento: «Es un error pensar que es mala»

Más allá del rendimiento deportivo o la estética, mantener una buena masa muscular es esencial para nuestra salud y longevidad . El músculo actúa como un 'metabolismo activo': ayuda a regular la glucosa, mejora la sensibilidad a la insulina y protege frente a enfermedades metabólicas como la diabetes tipo 2. Además, un cuerpo fuerte reduce el riesgo de caídas y fracturas con la edad, mejora la postura y contribuye al bienestar general. Estudios sobre fisiología del ejercicio han demostrado que el crecimiento muscular (hipertrofia) depende de tres factores principales: tensión mecánica, daño muscular y estrés metabólico. En este contexto se pronuncia el experto en entrenamiento y preparador de culturismo natural Eneko Baz , que resalta en el pódcast 'Tengo un Plan' cómo usar la fatiga a nuestro favor para mejorar el rendimiento. «La fatiga, en cierto modo, es necesaria. Es un error pensar que es mala como tal», explica durante la entrevista, en la que ahonda que en mundo del fitness la palabra fatiga suele asociarse con agotamiento , sobreentrenamiento o incluso fracaso. Detrás de cada mejora física, de cada aumento de fuerza o de masa muscular, hay un proceso de adaptación. «El cuerpo tiene que sentir que hay como una agresión», indica el experto, que ahonda en que necesitamos ese desafío de notar «que me está costando». Esta sensación de esfuerzo -esa quemazón en los músculos o la falta de energía al final de una serie intensa- es exactamente el mensaje que el cuerpo necesita para empezar a construir más músculo y mejorar su capacidad de respuesta. «Ha sido la fatiga lo que ha generado las adaptaciones», remarca el creador de contenido. Ahora bien, no toda fatiga es beneficiosa. «Hay un límite» , subraya el especialista, que apunta al equilibrio: «En una sesión de entrenamiento somos capaces de adaptarnos a una fatiga determinada. Si la disparamos demasiado, probablemente no tendrá los recursos suficientes para recuperarse». Entrenar más no siempre significa entrenar mejor. El progreso real ocurre cuando se combina el estímulo correcto con un descanso adecuado. Entrenar fuerza, adaptando la dosis de fatiga y recuperación , no solo transforma el físico, sino que fortalece la salud a largo plazo.