Una disputa vecinal y varios tiros, antesala del atrincheramiento de Camas: «Te vas a cagar, te voy a matar, moro»

Un hombre, conocido entre los vecinos del barrio de la Extremeña de Camas, junto al yacimiento de El Carambolo , puso ayer en vilo desde bien temprano a todos residentes de las calles Ávila, Soria, Gerona, Melilla. En esta última, en el número 13, se había atrincherado con un arma desde las siete y media de la mañana . El detonante fue una pelea vecinal. Cuando se personó la Policía Local tras el aviso por ruidos de uno de los residentes en la zona, este individuo hizo uso de su escopeta y disparó en varias ocasiones al aire, sin herir a nadie. Pero el lío ya estaba formado. Seguidamente se metió en la casa familiar que ocupa desde hace cuatro o cinco meses y allí permaneció hasta pasadas las dos de la tarde, cuando los agentes de los GOES (Grupos Operativos Especiales de Seguridad) de la Policía Nacional decidieron entrar ante los vanos intentos del mediador. Fue detenido y enviado a dependencias policiales, pero antes de introducirse en el coche patrulla le dejó una amenaza de muerte a su vecino de enfrente : «Te vas a cagar, te voy a matar, moro; te voy a echar de ahí, perro». El primer enfrentamiento entre ambos se produjo la noche del sábado. Según pudo conocer ABC por algunos testigos, Gabriel, de unos 36 años , como se llama el detenido, ha instalado una cámara en la puerta de la casa número 13 de la calle Melilla . Al salir el vecino de enfrente se encaró con él. Durante la noche no cesaron las disputas. Así hasta pasados unos minutos de la siete de la mañana, cuando un vecino alertó a la Policía Local. A la llegada de los agentes, el detenido hizo uso de su escopeta, sin herir a nadie , y se atrincheró en su casa. Los policías dieron traslado de la situación a la Policía Nacional, con competencias en Camas, quien de inmediato movilizó a varias patrullas y unidades especiales, entre ellas los GOES . Este despliegue despertó a los vecinos de la zona, que se congregaron en buen número en la mayoría de las esquinas donde la Policía había dispuesto coches y un cordón de seguridad. Desde la esquina de la empinada calle Melilla con Soria, junto al bar Maya, se apreciaba al fondo el estadio de la Cartuja. Allí, coincidían todos los vecinos en recordar la conflictividad de este vecino, así como algunos antecedentes delictivos . No sorprendía que fuera el protagonista de la mañana, aunque esta vez había ido demasiado lejos. Durante horas, el equipo de mediadores que trasladó a Camas la Policía estuvo intentando que se entregara Gabriel, con quien se comunicaban desde la calle. Mientras, los miembros de los GOES habían tomado las azoteas colindantes al número 13 a través de las viviendas anexas. Iban uniformados con sus equipos de protección ante cualquier escenario imprevisto. Un dron de la Policía Nacional puso el ruido en el cielo del barrio toda la mañana. Fuentes de la investigación han relatado a este periódico que este individuo se oponía a entregarse pese a la insistencia de los negociadores y los agentes desconocían si estaba en posesión de un arma real o no. En un momento les lanzó uno que resultó ser de mentira. Después se atrincheró en una habitación de la casa amontonando muebles y enseres en el pasillo. Así hasta minutos antes de las dos de la tarde, cuando el jefe del operativo dio la orden de entrar en la vivienda. Tres agentes accedieron por la parte alta de la casa, el resto al tirar la puerta principal. Al verse acorralado, Gabriel terminó rindiéndose y detenido. Sobre las 14,20 horas lo sacaron de la casa y lo metieron en el coche patrulla hacia la Comisaría Provincial de Sevilla, no sin antes dejar claras sus intenciones amenazantes a su vecino, de origen magrebí. La calma volvía al barrio.