Galicia lo confirmó. Desde que Oriol Junqueras y Pedro Sánchez cristalizaran el acuerdo para impulsar la financiación autonómica este pasado jueves, en Génova ponían migas de pan en el camino hacia la que será su estrategia para el carrusel de elecciones de este primer semestre de 2026. En la interparlamentaria que el Partido Popular ha celebrado en tierras gallegas, las baronías y la cúpula se han conjurado para convertir los comicios en Aragón, Castilla y León y Andalucía en una suerte de plebiscito del pacto PSOE-ERC. Una salva unánime contra un modelo que – a su juicio – no hace sino responder a los intereses de Cataluña y de las fuerzas independentistas, pese a que Junts, como ya es costumbre, no se ha subido al tren en su primera estación. El pacto con los republicanos llega un momento de extrema delicadeza para el PSOE. Los socialistas afrontan el carrusel electoral con múltiples frentes abiertos y con la moral baja tras la concatenación de polémicas – casos de corrupción y escándalos de acoso sexual -. Todo ello mientras su secretario general y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, trata de dar un nuevo espaldarazo a golpe de geopolítica llevando la voz cantante en Europa contra la agresión imperialista de Donald Trump a Venezuela y las amenazas a Groenlandia. El debate de la financiación autonómica emerge como una nueva trinchera que promete más desgaste en Moncloa y Ferraz. Erosión que asumen, aunque confían en que la propuesta salga adelante y sirva como acicate electoral. No obstante, son conscientes de que para alcanzar ese escenario se necesitan toneladas de pedagogía interna e incluso parlamentaria, pues hay voces en el bloque de la investidura que han exhibido cierto descontento con el acuerdo. Eso sí, se emplazan a conocer la letra pequeña para emitir un juicio en condiciones. Donde no ha encajado bien la partitura socialista y republicana es, por supuesto, en Génova. El Partido Popular ha trasladado su puesto de mando avanzado a Galicia este fin de semana, donde han celebrado la reunión de la Interparlamentaria que en la mañana de este domingo. El líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, ha puesto la guinda del pastel con un alegato que al mismo tiempo servía como aviso a navegantes: ofensiva total contra el acuerdo de financiación. Una estrategia que marcará las próximas semanas o incluso meses, en función de la capacidad de supervivencia de la iniciativa. La idea es orientar la narrativa hacia la percepción de que Moncloa ha quebrado la "solidaridad territorial" al ceder un mayor margen financiero a Cataluña, aun cuando en el modelo preliminar se premia también a Andalucía y otros feudos que ahora tienen en su poder los conservadores. Según los datos que maneja el Ministerio de Hacienda, aproximadamente el 70% del total de los fondos adicionales irán a parar a las arcas de las autonomías del PP, pero para los populares el relato subraya que el agravio comparativo con Cataluña será mayor. Así lo escenificaba este mismo domingo Feijóo, que...