El dolor de cabeza es uno de los motivos de consulta médica más frecuentes. Prácticamente todas las personas lo han experimentado alguna vez y, aunque en la mayoría de los casos se trata de molestias benignas, no todos los dolores de cabeza son iguales ni deben abordarse de la misma manera. Así lo explica Reyes de Torres , neuróloga y especialista en Neurología del Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla, que recientemente ha participado en el programa 'Salud al día' para aclarar las dudas más comunes sobre este síntoma tan habitual. Durante su intervención, la especialista hizo hincapié en la importancia de aprender a identificar los distintos tipos de cefalea y, sobre todo, saber cuándo un dolor de cabeza puede ser una señal de alarma que requiera atención médica urgente. Según Reyes de Torres, existen muchos tipos de dolores de cabeza , pero hay dos especialmente comunes en la población general: la cefalea tensional y la migraña. Aunque ambas pueden resultar muy molestas, sus causas, características y tratamiento son diferentes. La cefalea tensional es la más habitual y está estrechamente relacionada con el estrés, el cansancio y la sobrecarga física y mental del día a día. Los pacientes suelen describirla como una sensación de presión constante, «como si llevaran un casco o una banda que aprieta toda la cabeza por igual». No suele ser un dolor pulsátil ni se acompaña de otros síntomas neurológicos. En estos casos, la neuróloga recomienda recurrir de forma puntual a analgésicos habituales como ibuprofeno, paracetamol o metamizol. Sin embargo, si el dolor se vuelve persistente o aparece con demasiada frecuencia, es aconsejable acudir al neurólogo para una valoración más detallada. Por otro lado, la migraña es un tipo de dolor de cabeza con un patrón muy definido. Es más frecuente en mujeres jóvenes y suele estar relacionada con cambios hormonales. A diferencia de la cefalea tensional, la migraña puede ser más intensa, incapacitante y acompañarse de náuseas, vómitos o sensibilidad a la luz y al ruido. Cada tipo de cefalea requiere cuidados específicos , por lo que diferenciarlas correctamente es clave para un buen tratamiento. Una de las preguntas más relevantes planteadas por el presentador Roberto Sánchez en el programa fue la relación entre el dolor de cabeza y el ictus . Reyes de Torres aclaró un aspecto que suele generar mucha confusión, ya que no todos los ictus producen dolor. En el caso del ictus isquémico, que ocurre cuando se obstruye un vaso sanguíneo del cerebro, lo habitual es que no haya dolor de cabeza . Esto se debe a que el tejido cerebral no tiene receptores del dolor, por lo que el daño cerebral en sí no siempre se manifiesta con cefalea. Sin embargo, la situación cambia radicalmente cuando se trata de un ictus hemorrágico , es decir, cuando se rompe un vaso sanguíneo y se produce una hemorragia cerebral. En este caso, se genera un aumento brusco de la presión dentro del cráneo y entran en juego las meninges, las membranas que recubren el cerebro y que son altamente sensibles al dolor. «Un aumento brusco de la presión intracraneal sí produce una cefalea con signos de alarma», explica la neuróloga. Este tipo de dolor se conoce como cefalea en trueno y aparece de forma súbita, es muy intenso y diferente a cualquier dolor previo que haya experimentado la persona. Ante una cefalea de estas características, es fundamental acudir de inmediato a urgencias . Otro factor clave en la aparición de dolores de cabeza es la falta de sueño . Según Reyes de Torres, dormimos poco y dormimos mal, en gran parte debido al uso excesivo de pantallas y a unos hábitos de descanso poco saludables. No dormir las horas suficientes o no tener un buen sueño provoca que el cerebro no funcione correctamente al día siguiente . Esto se traduce en mayor cansancio, dificultad para concentrarse, fallos de memoria y, con frecuencia, dolor de cabeza. Mantener una buena higiene del sueño es, por tanto, una medida fundamental para prevenir cefaleas. Los excesos puntuales, como los recientes atracones de comida o el consumo elevado de alcohol típico de las Navidades, también pueden provocar un dolor de cabeza muy característico. En estos casos, suele tratarse de un dolor opresivo y molesto que obliga a muchas personas a guardar reposo o permanecer en cama al día siguiente. Este tipo de cefalea está relacionado con la ruptura de la rutina habitual y con la ingesta de sustancias que actúan como tóxicos para el organismo. Volver a hábitos saludables y mantener una cierta regularidad suele ser suficiente para que el dolor desaparezca. Y es que no todos los dolores de cabeza deben alarmarnos, pero es esencial aprender a reconocer cuándo un dolor es diferente , más intenso o aparece de forma brusca. Tal y como señala Reyes de Torres, una cefalea súbita, muy intensa y distinta a las habituales puede ser un signo de alarma y requiere valoración médica urgente. Escuchar al cuerpo y no normalizar ciertos síntomas puede marcar la diferencia.