Científicos de la Universidad de Southampton crean una proteína que potencia las células T para atacar tumores

Un importante avance científico abre una nueva puerta a la esperanza en la lucha contra el cáncer. Investigadores de la Universidad de Southampton han diseñado en el laboratorio una superproteína capaz de potenciar el sistema inmunitario para que sea este el que identifique y destruya las células tumorales con una eficacia nunca antes vista. Este hallazgo, publicado en la prestigiosa revista Nature Communications, podría cambiar radicalmente el enfoque de las inmunoterapias actuales. La clave de esta innovadora estrategia reside en un anticuerpo modificado que, a diferencia de los convencionales, posee cuatro puntos de anclaje. Esta característica le permite 'despertar' de forma mucho más potente a las células T CD8⁺, consideradas la élite de nuestras defensas. Básicamente, esta proteína enseña al organismo a ejecutar una respuesta antitumoral mucho más contundente y precisa, superando algunas de las barreras que hasta ahora limitaban estos tratamientos. La inmunoterapia ha supuesto una revolución en la última década, pero su éxito no es universal. Muchos pacientes no responden a los tratamientos porque sus tumores desarrollan mecanismos para pasar desapercibidos ante el sistema de defensa del cuerpo. En estos casos, las células T no reciben la 'orden' de activación que necesitan para lanzar un ataque coordinado y efectivo contra las células cancerosas. El foco de la investigación se ha centrado en un receptor clave llamado CD27, que normalmente se activa ante una infección para movilizar a las defensas. Sin embargo, los tumores no generan esta señal de alarma, lo que provoca que las células T permanezcan en un estado de letargo o de respuesta insuficiente. Esto permite que el cáncer siga progresando sin encontrar resistencia. Los anticuerpos tradicionales tienen una forma similar a una 'Y', con solo dos puntos para unirse a los receptores. El equipo de Southampton ha desarrollado una versión mejorada, con cuatro 'brazos', que puede agrupar varios receptores CD27 a la vez. Esta agrupación, que imita el proceso de activación natural del cuerpo, genera una señal de ataque extraordinariamente amplificada, dirigiendo a las células inmunitarias directamente hacia el tumor. El profesor Aymen Al-Shamkhani, líder del estudio, destaca la dificultad del proceso: "Ya entendíamos cómo la señal natural del CD27 del cuerpo activa las células T, pero convertir ese conocimiento en un medicamento era el verdadero reto". El equipo tuvo que rediseñar por completo la estructura de estas proteínas para conseguir el efecto deseado. "Los anticuerpos son moléculas fiables que constituyen excelentes fármacos. Sin embargo, el formato clásico de los anticuerpos no era lo suficientemente potente. Por eso, tuvimos que crear una versión más efectiva", añade el investigador. Los experimentos, realizados tanto en modelos de ratones como con células inmunitarias humanas en laboratorio, han arrojado resultados muy prometedores. Los nuevos anticuerpos multifuncionales lograron una activación mucho más intensa de las células T CD8⁺ en comparación con los anticuerpos convencionales. Esta mejora se tradujo directamente en una respuesta antitumoral significativamente más robusta y eficaz. Financiada por Cancer Research UK, esta investigación no solo ofrece una nueva herramienta terapéutica, sino que establece un modelo para futuras inmunoterapias. Los autores concluyen que este enfoque podría aplicarse a otros receptores del sistema inmunitario, abriendo un camino para que las defensas del cuerpo trabajen a su máximo potencial. Este avance supone un paso de gigante en la consolidación de la inmunoterapia como una de las estrategias más importantes para vencer al cáncer en los próximos años.