El historiador Francisco Moreno Gómez investiga con la ayuda de un cordobés en San Petesburgo el asesinato tras tortura de un presuto enlace con el maquis en el norte de Córdoba En cuestión de historia y de memoria histórica democrática nunca llegamos al final del enredo de la madeja. Hace poco he recibido este email desde San Petersburgo (Rusia): “Buenas tardes, don Francisco. Me llamo Javier Expósito, nieto de José María Jurado Zornoza, asesinado por la Guardia Civil el 28-7-1947, en Villanueva de Córdoba. Estuvimos hablando allá por el mes de enero de este año (1925) (vía WhatsApp, ya que estoy viviendo en San Petersburgo) y quería compartir con usted los avances que he tenido en la búsqueda de información sobre mi abuelo, así como hacerle alguna pregunta que me ha surgido, si le parece bien”. “En estos meses he podido adquirir y recibir en mi casa los libros que me recomendó (‘Córdoba en la posguerra’ y ‘La resistencia armada contra Franco’). Quería darle las gracias por su recomendación y felicitarle por su enorme esfuerzo para poner nombre a muchos de los que dieron sus vidas por la libertad…”. Efectivamente, a la muerte del carbonero José María Jurado Zornoza (no Zarnoza) se hace referencia en los libros citados (Córdoba…, pp. 471 y 478, y La resistencia… p. 483), pero ahora descubrimos la verdadera dimensión de los hechos. Este carbonero, de 30 años, era natural de Alamillo (Ciudad Real), pero vecino de Villanueva, casado con Escolástica Romero, de Conquista, sastra. Cuando mataron a José María en julio de 1947, el matrimonio, que habitaba desde 1944 en una choza en la finca Las Valsecas (de D. José Sánchez ), tenían dos niños: José , de 5 años (nacido en 1941), Isabel , de 2 años (1944) y otra hija en camino (que luego, póstumamente, sería Petra , madre después de nuestro informante desde San Petersburgo, Javier , el nieto de la víctima que nos ocupa). Una familia humilde y feliz, en la que el padre ganaba el sustento haciendo carbón en la finca de Navalazarza (también de D. José Sánchez ). En Villanueva, vivían en la calle Pelayo, 11, casa de los padres de José María, Fermín y Cándida . Pero he aquí que las consecuencias represivas del golpe militar, de la guerra civil y de la dictadura vinieron a hundir a aquella familia. Tras el crimen de la Ley de fugas consumado el 28-7-1947, la Guardia Civil incoó un paripé de Causa, la núm. 937-47 , en el Juzgado Especial de Rebeldes número 1, de Córdoba. El atestado general lo redactó el capitán de la Guardia Civil Antonio Cañero Navarro , que vino para tal fin desde Pozoblanco a Villanueva. El jefe en Villanueva era el comandante Machado . El informe Romera Por ese interrogatorio, precedido de las consiguientes palizas, hemos podido descubrir en José María Jurado era, ciertamente, enlace de la guerrilla. Tal hecho se supo por “información confidencial” (de José Martínez “El Chunga” , que en aquellas fechas actuaba como agente doble: miembro de los apoyos de la guerrilla y confidente de la Guardia Civil). En segundo lugar, la Guardia Civil disponía de un Informe (inédito) escrito por el jefe de guerrillas Claudio Romera Bernal , que había enviado al Estado Mayor de la 3ª Agrupación Guerrillera de Córdoba, cuyo jefe era Julián Caballero Vacas (es decir, que los jefes de las guerrillas remitían informes escritos a la dirección general de Sierra Morena). Este Informe de Romera lo debió de incautar la Guardia Civil, junto con otros papeles, que guardaba Julián Caballero , cuando este Estado Mayor fue acribillado y masacrado el 11 de junio de 1947, en la Umbría de la Huesa (Villaviciosa de Córdoba). Por este papel la Guardia Civil sabía que José María Jurado Zornoza era el enlace encargado de la zona guerrillera entre Villanueva de Córdoba y Cardeña, con el apodo de El Pacífico . Además, que perteneció al comité clandestino del PCE en Villanueva, desmantelado en 1946, y sus miembros detenidos, menos José María , que se hallaba ausente. Según “confidencias” (a José “El Chunga” lo entreviste yo en Villaverde, Madrid, el 9-1-1987), José María era ya enlace de la guerrilla, cuando hacía carbón en La Alcarria, de Villanueva. Y también, por este Informe se supo que la guerrilla utilizaba claves para personas y lugares. El pueblo de Villanueva era S.T.1, y José María , la clave V.205. La clave Z.350 designaba la parte de la finca Navalazarza, de Gregorio Pedraza . Pero todo este entramado de nada sirvió, porque la guerrilla tenía un topo, José El Chunga , que iba a todas las asambleas nocturnas guerrilleras, y luego se pasaba por el cuartel. Este espía motivó el derrumbe total de la guerrilla de la parte oriental de Los Pedroches. El grupo guerrillero que actuaba por la zona de Navalazarza y Las Valsecas lo mandaba El Pepe , acompañado de Pajarete (Juan Toril Vicaria , de Villanueva) y alguno más. Sólo este último, identificado. Eran de la guerrilla de Romera . Según el Informe incluido en el proceso, el 17 de abril apareció un trío guerrillero en la finca de Navalazarza (la parte de Gregorio Pedraza ), con la idea de realizar alguna actuación, pero los trabajadores los vieron, y entonces, para que nadie diera cuenta, retuvieron al padre de uno de ellos, y al anochecer lo soltaron y le pagaron la jornada. Al día siguiente, los obreros fueron al pueblo a dar cuenta, y José María Jurado , también, pero después haber ido antes al escondite de los maquis a comunicarles la situación. Le aconsejaron ir también a dar cuenta. Fue al pueblo en bicicleta, a unos 11 kilómetros. El retraso extrañó a la Guardia Civil. Los de la sierra sabían que ese día el propietario D. José Sánchez iría a Navalazarza, pero por algún imprevisto, no fue. Tal vez planeaban el secuestro del hacendado. Javier Expósito, periodista, nieto de José María Jurado Zornoza, que desde San Petersburgo (Rusia, donde es profesor de español) se ha puesto en contacto con nosotros (2025), intercambiando información para reconstruir el asesinato de su abuelo en 1947. En su declaración del 28 de julio en el cuartel, José María Jurado reconoció que una docena de días antes (hacia el 16 de julio), cuando pasaba por “el portillo de la Huerta del Eneal”, se encontró con los de la sierra, entre ellos Pajarete , que le pidieron algo de suministro, porque no querían dar ningún golpe para no llamar la atención. José María volvió a su choza, cogió pan y aceite –lo único que tenía- y lo dejó a escondidas en la Huerta del Eneal. Para colmo, Pajarete le dejó propaganda, y José María , por temor, la rompió y la enterró cerca del horno de carbón. La repetida actuación de la guerrilla en aquella zona, donde trabajaba su principal enlace, era una gran imprudencia ( José María tenía su choza en la finca Las Valsecas, y el horno de carbón, en la cercana finca de Navalazarza, ambas de D. José Sánchez ). Se dice que los lobos nunca cazan cerca de donde tienen los cachorros . Y aquí estaban poniendo en gran peligro al enlace José María . En realidad, Pajarete , natural de Villanueva, tenía escasa formación política y pocas dotes de astucia elemental. Así, llegamos al comienzo de la tragedia, el 24 de julio de 1947. Esa tarde, Pajarete, El Pepe y algún otro se situaron en un punto entre las fincas Las Valsecas y La Encinilla, planeando, tal vez, un atraco o un secuestro, hasta que aparecieron el dueño a caballo, D. José Sánchez Moreno y su hijo. Éstos los descubrieron y les echaron el alto. Los maquis, entonces, dispararon y huyeron, hiriendo levemente al dueño. Aquella misma noche o a la mañana siguiente, José María Jurado Zornoza fue detenido y llevado al cuartel de la Guardia Civil de Villanueva en las Escuelas de la Fuente Vieja, “por existir antecedentes por este servicio de información de estar en contacto con los bandoleros” , se dice en el procedimiento. Efectivamente, la Guardia Civil poseía el Informe de Romera , y José María no tuvo más remedio que reconocer los contactos con los maquis antes relatados, después de dos días de tortura, 26 y 27 de julio. En la mañana del 28 de julio, el capitán Antonio Cañero Navarro , de Pozoblanco, se trasladó a Villanueva para tomar declaración al detenido. Negó rotundamente que él tuviera nada que ver con la agresión sufrida por D. José Sánchez , y que se enteró horas después. Y era cierto. Pero en su contra influían sus “antecedentes” de contactos con la guerrilla. Para colmo pertenecía al PCE clandestino. Su suerte estaba echada. Entre finales de 1946 y parte de 1947, la batuta represiva la llevó en Villanueva el maquinador comandante Felipe Martínez Machado. Fue éste quien captó como espía a José Martínez Capitán El Chunga , que empezó a jugar a dos cartas. Le pusieron una piara de cabras, para residir como cebo en el campo, en la Venta del Cerezo, de Torrico . Su primer servicio ocurrió en esa Venta, en la madrugada del 11-2-1947, utilizando un pescado envenenado para la cena. Iban a acudir 12 guerrilleros, pero sólo entraron 3 en el cortijo. Cuando estaban mareados, El Chunga salió “a por leña”. Era la señal. La Guardia Civil, mandada por el capitán Cañero , irrumpió a tiros, y los tres maquis perecieron. El comandante Machado recibió la Cruz de la Orden del Mérito Militar, con fecha 28-2-1947. Tiempo después, en 1968, aparece como coronel jefe del 7º Tercio de la Guardia Civil. Acabado el interrogatorio del 28-7-1947, el capitán Cañero transmitió la orden terrible, sabedores todos los jefes superiores. A las 14:00, en plena canícula, salió la comitiva a pie, con José María esposado, seguido del sargento de la Guardia Civil del cuartel Villanueva, Fernando Rodríguez Velasco , y cuatro guardias del cuartel de Pozoblanco: Sebastián García García, Lorenzo Esteban Tomás, Francisco Godoy Canela y Antonio Rosa Caballero. El Comandante Felipe Martínez Machado, urdidor y maquinador de todas las estrategias de exterminio que se pusieron en marcha en Villanueva de Córdoba, en 1947, para eliminar la guerrilla y los enlaces, mediante la aplicación de la “ley de fugas”. La consigna “oficial” era dirigirse al horno de carbón, a buscar aquella propaganda que los maquis habían entregado a José María , y éste la rompió y la enterró al lado del horno de carbón. Tardaron toda la tarde en el trayecto (10 o 12 kilómetros). Varias veces se pararon a fumar (y suponemos, a beber agua). Una especie de camino del Gólgota. Cuando ya venían de vuelta (los panfletos los encontraron tan rotos que los tiraron, según declaró luego el sargento), al llegar a la altura del camino de Las Aguilillas (antiguo kilómetro 63), a eso de las 19:00, se desviaron un poco de la carretera y, con la consigna de que “el detenido echó a correr”, lo acribillaron por la espalda, con dos tiros en la cabeza (con pérdida de masa encefálica) y tres tiros por la espalda. Una perfecta ejecución sumaria, bajo el eufemismo de la “ley de fugas”, una manera macabra de asesinar a miles de desgraciados en España. Los guardias se hicieron con un carro y en él trajeron el cadáver hasta el cementerio de Villanueva. A la mañana siguiente, a las 9, se practicó la autopsia por los médicos Antonio y José Valero Martos . El general Camilo Alonso Vega, director General de la Guardia Civil, durante los años de la guerrilla (1943-1955), planificador, junto con Franco, de todos los métodos brutales para acabar con las guerrillas en España, tanto en la sierra como con los apoyos en el llano. El expediente sobre la agresión de los maquis a D. José Sánchez lo cerró el capitán Cañero en Pozoblanco, el 31 de julio, culpando a José María de “un plan entre él y los bandoleros” , lo cual era falso. Se remitió al Gobierno Militar de Córdoba este expediente del “Juzgado Especial de Rebeldes número 1.” Los encausados eran los cinco guardias civiles , “por la detención y muerte de José María Jurado Zornoza , al intentar huir”, en el marco de un delito de “Auxilio a bandoleros”. De esta desgracia se hizo eco Mundo Obrero y España Popular (de México). El auditor de Sevilla, con fecha 22-11-1947, según la regla 4ª del Art. 719, propone el sobreseimiento del “paripé” de expediente respecto a los cinco guardias , lo cual decreta finalmente el capitán general de la 2ª Región, con fecha 28 del mismo mes. Y así se procedía con todas las víctimas de la “Ley de fugas”: se procesaba en apariencia a los guardias autores de los disparos, y luego se sobreseía el caso. La supervivencia del grupo de El Pepe y Pajarete , adscritos a Romera , fue muy corta. El 6-8-1947 fue eliminado Pajarete . Se había desplazado a la zona de Pedroche. Las circunstancias son dudosas. Fue descubierto y capturado en el Cercado de Piedras Santas, según cita Mundo Obrero (11-9-1947, p. 3). Y según el Registro Civil consta muerto “por arma de fuego en extramuros”, seguramente por la “ley de fugas”. En cuanto a El Pepe , según el “Medallero” de la Guardia Civil, fue abatido en el lugar Cerro Veguetas, término de Montoro, junto con Pedro Molero Izquierdo (24 años, de Villanueva), del que no tenemos certeza si éste era guerrillero o enlace. Según esta fuente, el hecho ocurrió “después de un tiempo de espera y apostadero”. Es decir, que la Guardia Civil ya tenía información de ese lugar como punto de apoyo. El confidente seguía siendo José El Chunga . Este Pepe era muy conocido de José María , porque en su casa de la calle Pelayo estuvo alojado como refugiado durante la guerra . Nos comenta el nieto de la víctima, Javier Expósito: “Para toda la familia, el asesinato de mi abuelo fue una catástrofe, como no podía ser de otra manera” . La abuela materna, Cándida (bisabuela de Javier), sufrió una enfermedad en la vista, de tanto llorar, y murió poco tiempo después. Su viuda Escolástica , embarazada, y los dos niños, abandonaron la choza que tenían en Las Valsecas (y por supuesto el horno de carbón en Navalazarza) y se marcharon a Villanueva, a la casa de la madre de ella, Tomasa , en la calle Amargura, núm. 12. La niña que nació póstumamente se llamó Petra . Con el tiempo, se casó en Villanueva con Francisco Expósito Mohedano , albañil. Finalmente se establecieron en Madrid, en Vallecas. Tuvieron tres hijos, uno de los cuales fue Javier Expósito , que estudió periodismo. Ejerció en los periódicos El Mundo, Expansión y Marca. En 2019 se marchó a San Petersburgo, donde ejerce como profesor de español, y ha formado su familia. La casualidad ha querido que sus afanes hayan caído en manos del historiador , para que grabemos entre todos este crimen, esta historia y esta memoria en el gran duelo de la España democrática. El gran duelo de la España que pudo haber sido y no fue.