Por primera vez el Palacio de los Deportes abrió sus puertas a Patrick Miller y sus cientos de fans para bailar toda la noche del sábado 10 de enero con incontables temas de la época disco, del HI-NRG, Techno y New Beat, además de una crítica al uso de Inteligencia Artificial.Desde las 6 pm se les dio acceso a los asistentes de todas las edades, desde niños hasta adultos mayores que acudieron para revivir los inicios de Roberto Devesa como DJ hace más de 40 años, aunque la mayoría eran personas presentes eran de mediana edad.Posters del evento de grandes dimensiones se vendían afuera del recinto, además de la mercancía tradicional como playeras y gorras, pero los que más destacaban entre los variados artículos eran los lentes de diseño retro futurista con luces neón, mismos que cientos de asistentes portaron al interior del inmueble.Entre hielo seco y luces intermitentes y los altos beats sonando se podría observar a los presentes bailar, saludarse y coquetearse como una noche habitual de antro, pero portando todo tipo de outfits como un hombre con casco de esfera disco o una pareja, hombre y mujer, con uniforme militar que recorrían la periferia de la pista para saludar y animar al público que se encontraba en gradas mayoritariamente sentado en las primeras horas de la noche.A diferencia de la mayoría de los conciertos la atención no estaba en el escenario, sino en los círculos firmados en la pista donde los exóticos bailarines sacaban sus mejores pasos de baile sin temor alguno a hacer el ridículo.Por lo mismo, la pantalla del escenario inicialmente se limitó a mostrar imágenes distorsionadas en vivo de los fans bailarines jugando con altos contrastes y pixeles coloridos. Conforme creció la fiesta también lo hizo el juego de luces ofreciendo un espectáculo no apto para fotosensibles.Al avanzar la velada también aumentó el techno sin dejar de lado la carga nostálgica; se sumaron seis pantallas verticales divididas a los costados de la principal aportándole tridimensionalidad al escenario.Pasadas las 11 de la noche, el mismo Roberto ya se encontraba en la tornamesa que también fue operada por la DJ Katana y Adam People, la mente detrás de Patrick Miller bajó el sonido y luces para sorprender a la audiencia con un vídeo suyo generado por Inteligencia Artificial para dar una crítica del uso de esta en la música.“Antes cada track era sudor, error, obsesión y pura inspiración humana. Lo digo con el corazón en la mano, antes la música se sentía, hoy basta un click para crear una canción”, declaró a través del vídeo proyectado que terminó oscureciendo la pantalla principal.En las pantallas laterales apareció la animación de una robot femenina llamada “Espectral 1171”, una IA que afirmaba poder superar al veterano músico quien la retó a crear una canción. La máquina respondió con una canción de banda que generó risas en los espectadores.“Esa es una voz sintética sin sentir. La música es lo que el ser humano es capaz de transmitir”, declaró encendiendo los ánimos de la gente para continuar la fiesta con una canción que él mismo cantó a través de una voz robotizada.El domo de cobre fue pista de baile hasta las 2 am, con un público que gradualmente fue desalojando el espacio no sin antes divertirse con la música que crecieron e interactuando entre ellos retándose a duelos de baile en los múltiples círculos de la pista con la gente de gradas como espectadores y animadores.OAGP