A gran escala y en el escenario de la geopolítica son China y Rusia las grandes perjudicadas por la intervención de Estados Unidos en Venezuela, pero va a ser Cuba la primera víctima de una operación que con la excusa de la guerra declarada al narcotráfico deja al régimen castrista sin el suministro de un combustible esencial para sobrevivir entre apagones. «No habrá más petróleo ni dinero para Cuba. Cero. Les sugiero que lleguen a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde», señaló ayer el presidente de Estados Unidos a través de la red social que utiliza para intimidar a sus rivales, dentro y fuera de su país. Sin los fondos económicos y el combustible con que Caracas mantenía al ralentí el motor de la dictadura de La Habana , Trump apunta a un colapso, inevitable en estas nuevas circunstancias, que derive en un estallido social. El control del petróleo de Venezuela no era un simple negocio doméstico en el mapa del mundo que con trazo grueso dibuja la Casa Blanca.