Normalidad y rutina

Tanto en las operaciones salida que se han sucedido a lo largo de las escalonadas vacaciones navideñas como al regreso de los viajeros, en las estaciones y los aeropuertos ha sobresalido una palabra por encima de todas las demás. Rutina. Sobre estas dos variables, salir de la rutina, y volver a la rutina, se asienta el tinglado turístico-festivo que cada año amenaza en convertirse en más largo, devorando casi un par de meses de nuestro calendario. Desde que en los albores del Black Friday empezaron a regalarse “experiencias” que esconden viajes de desconexión hasta que se cruza el Rubicón de la fiesta de Reyes nuestras vidas se ven impelidas a salir de una rutina que cada vez está peor vista y que, en cierto modo, infravalora nuestra existencia.