En la actualidad, la infancia se desarrolla en un entorno profundamente mediado por las tecnologías digitales, lo que ha modificado de manera sustancial los hábitos de ocio y socialización de los niños. El tiempo que antes se destinaba al juego al aire libre, a la interacción directa y a la exploración del entorno ha sido progresivamente sustituido por el uso prolongado de pantallas.